Desde la almena miro con nostalgia
mi antigua calle, ayer tan paseada
de arriba abajo y hoy tan herida
de silencio, mutilada.
Un caminante la traspasa como una lanza
deambulando hacia ninguna parte
con la tristeza apresurada del cazador furtivo.
Todas las puerta cerradas,
las conversaciones rotas,
los sonidos enmarcados
en las aceras diáfanas,
y en las paredes de los patios,
la música lejana de las copas
se oye ahora con sordina.
Y así, solitarias, todas las calles
por una avalancha de peligros
que nos recorre y enmudece,
y sin saberlo nos convierte
en viles caballos de Troya.
No creas que es una penitencia
ni te ampares en el castigo,
es el lenguaje de la naturaleza
que nos recuerda lo que somos.
Pero no te asustes, no te quiebres,
sólo es un peaje, una pequeña parada
en el camino, una prueba de amor
firmada en blanco por los tuyos,
por los míos, ojala por todos.
No temas, amanecerá temprano
como siempre, cuando vuelvan
las alondras a los tejados,
y saldrás del sueño a despertar la calle
a corretear los patios, y volverá
la música de las palabras al oído
y el tacto de los besos cada mañana
y el apretón de manos y el abrazo
y caeremos confundidos
en un anhelado baño de multitudes.
Marzo-2020
Alte Jon
mi antigua calle, ayer tan paseada
de arriba abajo y hoy tan herida
de silencio, mutilada.
Un caminante la traspasa como una lanza
deambulando hacia ninguna parte
con la tristeza apresurada del cazador furtivo.
Todas las puerta cerradas,
las conversaciones rotas,
los sonidos enmarcados
en las aceras diáfanas,
y en las paredes de los patios,
la música lejana de las copas
se oye ahora con sordina.
Y así, solitarias, todas las calles
por una avalancha de peligros
que nos recorre y enmudece,
y sin saberlo nos convierte
en viles caballos de Troya.
No creas que es una penitencia
ni te ampares en el castigo,
es el lenguaje de la naturaleza
que nos recuerda lo que somos.
Pero no te asustes, no te quiebres,
sólo es un peaje, una pequeña parada
en el camino, una prueba de amor
firmada en blanco por los tuyos,
por los míos, ojala por todos.
No temas, amanecerá temprano
como siempre, cuando vuelvan
las alondras a los tejados,
y saldrás del sueño a despertar la calle
a corretear los patios, y volverá
la música de las palabras al oído
y el tacto de los besos cada mañana
y el apretón de manos y el abrazo
y caeremos confundidos
en un anhelado baño de multitudes.
Marzo-2020
Alte Jon