Alonso Vicent
Poeta veterano en el portal
DESDE LA ESTACIÓN DEL NORTE
A todas horas sale un tren
desde la Estación del Norte de mi vida.
Los siento; huelo la herrumbre de sus ejes
y adivino el calor de la catenaria
siempre tendida y dispuesta
a llevarme lejos.
No dista mucho mi barrio de las vías,
ni de las vías los mundos que desconozco,
oigo el trajín de los andenes
desde mi calle Buenos Aires,
a un tiro de piedra de la plaza de toros
donde nunca he entrado porque no tiene trenes
ni esperanza de que los tengan
los que a la fuerza les dan ruedo.
Tengo la escapada a un paso,
a un paso la tengo,
y una múltiple esclerosis de semáforos en rojo
que amarrado me mantienen,
con las manos en los bolsillos,
esperando que mude a verde
algún color amarillo.
A todas horas sale un tren
desde la Estación del Norte de mi vida.
Los siento; huelo la herrumbre de sus ejes
y adivino el calor de la catenaria
siempre tendida y dispuesta
a llevarme lejos.
No dista mucho mi barrio de las vías,
ni de las vías los mundos que desconozco,
oigo el trajín de los andenes
desde mi calle Buenos Aires,
a un tiro de piedra de la plaza de toros
donde nunca he entrado porque no tiene trenes
ni esperanza de que los tengan
los que a la fuerza les dan ruedo.
Tengo la escapada a un paso,
a un paso la tengo,
y una múltiple esclerosis de semáforos en rojo
que amarrado me mantienen,
con las manos en los bolsillos,
esperando que mude a verde
algún color amarillo.