El Verbo brota del sueño
como una flor o como un vaso
lleno de formas y de humos.
Antonin Artaud.
DESDE LA MURALLA
Nuevas alas con plumas de fuego
como hojas o cuchillos
me brotan de las axilas perfumadas por sándalos
robados a otras liturgias
Asciendo la muralla invertebrada
para contemplar aquel ocaso anunciado
donde los horizontes difusos
son playas que reciben a los poetas ahogados
Voy trepando entre los huesos salientes
suaves apoyos luminosos
que enuncian desde sus oquedades
teorías inaccesibles a los vivos
Las brillantes calaveras de las musas
dejan brotar desde sus huecos cantarines
guirnaldas con las bromelias
que nunca llegaron a ser ofrecidas a la mujer amada
La ansiada metamorfosis de mis dedos en garras
acude para añadirme a la piedra
Odres de vinos añejos dejan sus aromas
junto a mis sándalos robados
y un quejido de ave asustada
me impulsa hacia ciertas nubes
de formas femeninas
Abajo me llama el abismo
ofreciendome el banquete nupcial de los posesos
Entre los cielos añiles recuerdo mi humana debilidad
que me transforma en águila altiva
He de seguir subiendo para escapar de los vasos y los versos prometidos
de las botellas verdinegras que contienen los suplicios
de las noches maculadas de deseos.
Oh la potente muralla de los sueños
oh los vientres consumados de donde brotan los genios
oh mi soledad tan hermosa como inane
Porque nunca viví la Vida ahora contemplo
la arribada tumultuosa de los cadáveres frescos
a ese horizonte-playa allá tras el añil del cielo
y me reconozco entre ellos.
Ilust.: “Dionisio y las bacantes.” William Blake. (hacia 1900)
como una flor o como un vaso
lleno de formas y de humos.
Antonin Artaud.
DESDE LA MURALLA
Nuevas alas con plumas de fuego
como hojas o cuchillos
me brotan de las axilas perfumadas por sándalos
robados a otras liturgias
Asciendo la muralla invertebrada
para contemplar aquel ocaso anunciado
donde los horizontes difusos
son playas que reciben a los poetas ahogados
Voy trepando entre los huesos salientes
suaves apoyos luminosos
que enuncian desde sus oquedades
teorías inaccesibles a los vivos
Las brillantes calaveras de las musas
dejan brotar desde sus huecos cantarines
guirnaldas con las bromelias
que nunca llegaron a ser ofrecidas a la mujer amada
La ansiada metamorfosis de mis dedos en garras
acude para añadirme a la piedra
Odres de vinos añejos dejan sus aromas
junto a mis sándalos robados
y un quejido de ave asustada
me impulsa hacia ciertas nubes
de formas femeninas
Abajo me llama el abismo
ofreciendome el banquete nupcial de los posesos
Entre los cielos añiles recuerdo mi humana debilidad
que me transforma en águila altiva
He de seguir subiendo para escapar de los vasos y los versos prometidos
de las botellas verdinegras que contienen los suplicios
de las noches maculadas de deseos.
Oh la potente muralla de los sueños
oh los vientres consumados de donde brotan los genios
oh mi soledad tan hermosa como inane
Porque nunca viví la Vida ahora contemplo
la arribada tumultuosa de los cadáveres frescos
a ese horizonte-playa allá tras el añil del cielo
y me reconozco entre ellos.
Ilust.: “Dionisio y las bacantes.” William Blake. (hacia 1900)
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