jorgeluis
Poeta fiel al portal
DESDE QUE YA NO ESTÁS
Quise que te marcharas fuera
pero accediste muy seria
al verme sollozando,
desgañitado de gritar,
de voces que rugían inquietas.
No quería que siguieras ahí
pero seguiste, donde tantas noches
de verano gozamos, cogidos de la mano,
atestiguados por la luna y las estrellas,
nuestras fieles aliadas
de promesas, que dibujamos
al aire del amor sobre la hierba.
No quería que me vieras
en ese estado, me daba
apuro y vergüenza,
aunque no lo parezca,
totalmente desquiciado
dando golpes a la puerta,
como un mal sueño
del pasado plagado
de terquedad y pendencias.
No quería más
y, hoy soy mucho menos
de lo que era,
no quería más,
estaba hastiado de vivir así,
incauto de mí,
sin saber vivir de otra manera.
No quería más
ni un segundo de espera,
no quería más, pero cuando
te fuiste, antes y después
de que lo supieras.
Fue romper contigo
y como si el olvido
me condenara de por vida
a galeras, fue quedar
muerto de pie, hecho un fantoche
cualquiera, demonizado de rabia
con la ventana abierta
mirando tan ido mis llamas,
dispersa ya tu alma
que entonces con la mía se fundía
entre besos y caricias desatados.
Quise que te marcharas
y desde que lo hiciste
me doy cuenta
que lo nuestro
nunca fue una chorrada.
Desde que no estás
ahogado estoy en la nostalgia
añorando lo perdido,
perdida la esperanza
por no ser lo que fuimos
tu y yo,
mucho más que amigos
rodeados de canallas
convencidos en librar
a bien todas las batallas.
Desde que no estás
te busco infeliz a la desesperada
en cada rio de gentes,
en cada mirada.
Y yo que te pedí
que te marcharas
que te grité sin ceder
hasta que ya no estabas.
Quise que te marcharas fuera
pero accediste muy seria
al verme sollozando,
desgañitado de gritar,
de voces que rugían inquietas.
No quería que siguieras ahí
pero seguiste, donde tantas noches
de verano gozamos, cogidos de la mano,
atestiguados por la luna y las estrellas,
nuestras fieles aliadas
de promesas, que dibujamos
al aire del amor sobre la hierba.
No quería que me vieras
en ese estado, me daba
apuro y vergüenza,
aunque no lo parezca,
totalmente desquiciado
dando golpes a la puerta,
como un mal sueño
del pasado plagado
de terquedad y pendencias.
No quería más
y, hoy soy mucho menos
de lo que era,
no quería más,
estaba hastiado de vivir así,
incauto de mí,
sin saber vivir de otra manera.
No quería más
ni un segundo de espera,
no quería más, pero cuando
te fuiste, antes y después
de que lo supieras.
Fue romper contigo
y como si el olvido
me condenara de por vida
a galeras, fue quedar
muerto de pie, hecho un fantoche
cualquiera, demonizado de rabia
con la ventana abierta
mirando tan ido mis llamas,
dispersa ya tu alma
que entonces con la mía se fundía
entre besos y caricias desatados.
Quise que te marcharas
y desde que lo hiciste
me doy cuenta
que lo nuestro
nunca fue una chorrada.
Desde que no estás
ahogado estoy en la nostalgia
añorando lo perdido,
perdida la esperanza
por no ser lo que fuimos
tu y yo,
mucho más que amigos
rodeados de canallas
convencidos en librar
a bien todas las batallas.
Desde que no estás
te busco infeliz a la desesperada
en cada rio de gentes,
en cada mirada.
Y yo que te pedí
que te marcharas
que te grité sin ceder
hasta que ya no estabas.
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