¡Oh, hermosa flor encarnada en mujer. Tu corazón fragante pleno de amor exuda poesía y vida.
¡Ah, ALICIA! Tu alma se extiende como la más radiante aurora en busca siempre del amado en el cielo de tu sentir.
Mi linda, tú eres fiel espejo emitiendo tan amorosos reflejos capaz de despejar los cielos al dejar en ellos tan apasionados versos.
Un verdadero placer acompañarte siempre para ayudarte a sostener tan grande corazón que se te sale del pecho.
¡SIGUE AMANDO! Pues tus latidos recorreran cada rincón del universo al encuentro de tan anhelado destino.
Mi amor sea contigo alegre paz.
Vidal