Francisco Lechuga Mejia
Poeta que no puede vivir sin el portal
.
hay instantes en que la vida entera
no sabe ni a pinche vida
la verdad se duerme perturbada
la mentira se sabe con docta perversión
que es de la verdad un cabo suelto
y se perfuma
y lo presume
y empaña la mirada
.-la de uno-
con rimel o mermelada
el mañana no tiene mañana
falta el café en la despensa
no hay con quien partir el pan
..-o peor aún-
no hay necesidad de prender
el horno donde ya no hay ascuas de felicidad
y uno sintiendo en carne viva el vivo desaliento
hay momentos en que la vida
se entremete hasta la médula del espinazo
y se sabe fría en uno vivo
y se encona en la artritis
y más valdría no despertar cuando se esta dormido
y no se sabe dormir cuando se está despierto
un mes más... pudiera ser un año
pero es abril carajos
y la vida con sus cosas de cajón
y la lengua abrasada con siniestro amor al paladar
y ¿Dios cuándo cambiaran las cosas?
y voltea uno y no hay horizontes
ni palabras de aliento ni quien las articule
y cavila uno
hay momentos en la vida
que la vida misma pesa tanto
que las muertes de los desencantos saben a descanso.
Due® 11.4.10
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hay instantes en que la vida entera
no sabe ni a pinche vida
la verdad se duerme perturbada
la mentira se sabe con docta perversión
que es de la verdad un cabo suelto
y se perfuma
y lo presume
y empaña la mirada
.-la de uno-
con rimel o mermelada
el mañana no tiene mañana
falta el café en la despensa
no hay con quien partir el pan
..-o peor aún-
no hay necesidad de prender
el horno donde ya no hay ascuas de felicidad
y uno sintiendo en carne viva el vivo desaliento
hay momentos en que la vida
se entremete hasta la médula del espinazo
y se sabe fría en uno vivo
y se encona en la artritis
y más valdría no despertar cuando se esta dormido
y no se sabe dormir cuando se está despierto
un mes más... pudiera ser un año
pero es abril carajos
y la vida con sus cosas de cajón
y la lengua abrasada con siniestro amor al paladar
y ¿Dios cuándo cambiaran las cosas?
y voltea uno y no hay horizontes
ni palabras de aliento ni quien las articule
y cavila uno
hay momentos en la vida
que la vida misma pesa tanto
que las muertes de los desencantos saben a descanso.
Due® 11.4.10
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