Felipe Antonio Santorelli
Poeta que considera el portal su segunda casa
Dicen las malas lenguas
que el que vive de ilusiones
-mengua y crece, crece y mengua-
muere de desencantos.
Y los desencantos llegaron;
-no tardaron, no tardaron-
agua que no he de beber:
aunque apriete bien las manos
no dejará de correr.
Aunque acerroje mi abrazo,
aunque te solde a mi pecho,
de tu amor no quedó nada,
ni el más mínimo despecho.
que el que vive de ilusiones
-mengua y crece, crece y mengua-
muere de desencantos.
Y los desencantos llegaron;
-no tardaron, no tardaron-
agua que no he de beber:
aunque apriete bien las manos
no dejará de correr.
Aunque acerroje mi abrazo,
aunque te solde a mi pecho,
de tu amor no quedó nada,
ni el más mínimo despecho.
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