Alberto Alcoventosa
Poeta adicto al portal
Yo voy surcando aguas turbulentas,
en esta etapa dífícil de mi vida,
son augurio certero de tormenta,
que sobre mí se cierne, embravecida.
Navego en mar de aguas procelosas,
que amenazan ahogarme en su seno,
pues, tu cruel actitud, me desborda,
y me despoja de amor y consuelo.
Tus reproches son fieros, cual olas
que tanto me hieren y me vapulean,
y, a este frágil velero, abandonan
a merced de inconstantes mareas.
No me concedes de paz un momento,
tampoco me honras con tus parabienes,
¡qué nos queda...!, solo desencuentros,
de los que, siempre, seremos rehenes.
en esta etapa dífícil de mi vida,
son augurio certero de tormenta,
que sobre mí se cierne, embravecida.
Navego en mar de aguas procelosas,
que amenazan ahogarme en su seno,
pues, tu cruel actitud, me desborda,
y me despoja de amor y consuelo.
Tus reproches son fieros, cual olas
que tanto me hieren y me vapulean,
y, a este frágil velero, abandonan
a merced de inconstantes mareas.
No me concedes de paz un momento,
tampoco me honras con tus parabienes,
¡qué nos queda...!, solo desencuentros,
de los que, siempre, seremos rehenes.