Kevin Aguirre Sánchez
Poeta recién llegado
Déjame pintar lo gris que tiene mi cielo,
con los colores de tu sola existencia,
déjame decirte lo mucho que te quiero,
sin palabras, solo disfrutando de tu presencia.
Déjame besar tus labios tan lento
para así mancharme con lo rosa de tu piel,
que me siento tan esclavo de tu cuerpo
que me es vital alimentarme de tu miel.
Déjame recorrer con paciencia tu figura
con la calidez que destila de mi amor,
para así poder perderme en tu cintura
que me lleva cautivo a tu aroma y a tu sabor.
Ven, que no se me agota la imaginación,
ni el deseo, ni el amor, que me atan a ti,
déjame abrirte la mente y el corazón
y combinarlos, para poder hacerte feliz.
Lo tengo que aceptar,
entre más me das, más de ti yo quiero.
porque saciarme de ti, jamás,
tú llevas mi ambición en tu ser entero.
Y es que… te juro que esto me sabe a veneno,
el no poder expresar lo que un beso te dice en silencio,
porque no puedo traducir todo este desenfreno,
en palabras tan simples, como un te amo o un te quiero.
Te confieso que no me di cuenta,
en qué momento, esto se volvió tan grande,
tú me fascinas, me encantas, me impacientas,
tanto, que el placer más grande de mi vida…
… es amarte.
con los colores de tu sola existencia,
déjame decirte lo mucho que te quiero,
sin palabras, solo disfrutando de tu presencia.
Déjame besar tus labios tan lento
para así mancharme con lo rosa de tu piel,
que me siento tan esclavo de tu cuerpo
que me es vital alimentarme de tu miel.
Déjame recorrer con paciencia tu figura
con la calidez que destila de mi amor,
para así poder perderme en tu cintura
que me lleva cautivo a tu aroma y a tu sabor.
Ven, que no se me agota la imaginación,
ni el deseo, ni el amor, que me atan a ti,
déjame abrirte la mente y el corazón
y combinarlos, para poder hacerte feliz.
Lo tengo que aceptar,
entre más me das, más de ti yo quiero.
porque saciarme de ti, jamás,
tú llevas mi ambición en tu ser entero.
Y es que… te juro que esto me sabe a veneno,
el no poder expresar lo que un beso te dice en silencio,
porque no puedo traducir todo este desenfreno,
en palabras tan simples, como un te amo o un te quiero.
Te confieso que no me di cuenta,
en qué momento, esto se volvió tan grande,
tú me fascinas, me encantas, me impacientas,
tanto, que el placer más grande de mi vida…
… es amarte.