El Cielo de Octubre
Poeta asiduo al portal
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Le guiñó la luz del pasillo mientras regresaba
arrastrando sus enormes zapatos por la alfombra,
cabizbajo, sin apenas apuntar con la nariz.
Una vez dentro de su cuarto desenroscó su corazón
quedándose apenas consigo mismo,
y comenzó a escribir sueños y miedos, rutinas de besos,
recuerdos que no le pertenecen nunca al que escribe sobre el papel.
A base de inspiraciones broncas y pesadas
se puede vivir una vida paralela, un paraíso fantástico
con las mismas hojas, las mismas amenazas,
pero distinta caligrafía.
-Este cuentacuentos está escribiendo tu vida.-
Le gustaba abrazar sus miedos,
y éstos se dejaban abrazar a menudo
bajo las sábanas de un folio frío pero sensitivo,
expuesto y al aire como llevaba el corazón.
Sus palabras tienen ya sed,
se agota el aire rozando con sus paréntesis (tus labios cursivos),
la noche que cae como un fruto cansado
esperando hasta la primavera.
Tal y como espero yo,
mientras escribo este poema.
Le guiñó la luz del pasillo mientras regresaba
arrastrando sus enormes zapatos por la alfombra,
cabizbajo, sin apenas apuntar con la nariz.
Una vez dentro de su cuarto desenroscó su corazón
quedándose apenas consigo mismo,
y comenzó a escribir sueños y miedos, rutinas de besos,
recuerdos que no le pertenecen nunca al que escribe sobre el papel.
A base de inspiraciones broncas y pesadas
se puede vivir una vida paralela, un paraíso fantástico
con las mismas hojas, las mismas amenazas,
pero distinta caligrafía.
-Este cuentacuentos está escribiendo tu vida.-
Le gustaba abrazar sus miedos,
y éstos se dejaban abrazar a menudo
bajo las sábanas de un folio frío pero sensitivo,
expuesto y al aire como llevaba el corazón.
Sus palabras tienen ya sed,
se agota el aire rozando con sus paréntesis (tus labios cursivos),
la noche que cae como un fruto cansado
esperando hasta la primavera.
Tal y como espero yo,
mientras escribo este poema.
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