Desde un rincón oscuro,
Donde mi mirada no alcazaba a distinguir algún efecto de luz,
Un pequeño destello,
Una ligera, pero profunda luminosidad
Escapó de una cajita que nunca antes había notado.
El asombro que, aquel rayito de luz causó en mí, detuvo mis pensamientos,
Sólo la fascinación, de mirar, lo que nunca antes había percibido,
Invadió mi cuerpo.
Mi oscuro espacio, se había transformado,
La luz se proyectó en lo más profundo de mí,
Y reflejó los colores más fantásticos que jamás hubiera creído.
Aquella fascinante experiencia me hizo desear aún más,
Deseaba bañarme de colores, de luz.
Entibiar mi cuerpo frío de sombras con el calor luminoso de aquel destello.
Abrí la caja poco a poco,
El espectáculo iba resplandeciendo con mayor intensidad.
Fui mirando a mí alrededor
Mientras la luz fluía por mi espacio
Todo era distinto.
Mire lo que nunca antes había mirado.
Distinguí formas que nunca antes había apreciado,
Me maraville con lo que no imaginaba que existía.
Todo se hacia distinto.
La luz llegaba más lejos de lo que podía ver,
Llegaba hasta dentro de mí.
Mi cuerpo estaba llenándose de luz.
Hermosa luz que fluyo por mis venas
y humedeció mi cuerpo con placer.
Estaba volando.
Cerré los ojos para poder deleitarme de aquella erótica consecuencia de luz.
Sin darme cuenta,
La caja estaba completamente abierta.
Intente abrir los ojos para conocer la fuente de tanta dicha,
En ese momento te vi.
La luz era tan intensa,
Que mis ojos lagrimaban como un mar de lágrimas,
no estaban acostumbrados a tanta claridad.
Sólo escuche tu voz diciendo:
Ahora estoy en ti.
Y la caja se cerró.
Pude abrir los ojos de nuevo.
Pero todo se oscureció.
Aunque la luz estaba en todo mi cuerpo,
Ocupa gran parte de mi pensamiento
Y me hace abrir la caja de vez en cuando con la esperanza
De que aquel destello ilumine mi morada
Y me deje sentir tu calor eternamente en mi alma.
Eric Peñailillo Cereceda
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