***QueeN Ginevra***
Poeta adicto al portal
Deseo.
(demonio inmaculado)
Que se esconde tras esa mirada altanera,
será la tristeza quizá de la vida eterna;
que se esconde tras esa sonrisa certera,
la incapacidad de volver la palabra externa.
No llorarás porque llorar es ser débil,
no vagaras porque tienes que llegar a algún lugar;
no gritarás, no perderás; siempre perfecto y sutil.
No perecerás, no deberás bajar la voz al cantar.
Que esconde el sol tras su brillo dorado,
es acaso un dulce corazón enamorado,
que esconde entonces tu puño apretado;
miedo a la sensación de ser acariciado.
Y la palidez de tu rostro es que estas inanimado,
o es entonces solo el nerviosismo reflejado,
cada vez que mis labios lanzan un suspiro desgarrado;
o cada vez que mi mano toca tu temblorosa mano.
Que piensa ese ser de carne, hueso y sangre quieta;
que mi alma y mi piel contigo juegan;
acaso no vez que yo también me pongo inquieta
cada vez que tus ojos a los míos toman.
No pretendas engañarme con tu falsa seducción,
se muy bien que lo que pasa no es amor,
pues apenas te conozco demonio inmaculado,
si apenas y te he visto no diré que ya te he amado.
Es cierto por las noches siempre he despertado,
esperando inútilmente encontrarte yo a mi lado;
implacablemente he lanzado un grito desesperado
tras las noches y los días de haberte alucinado.
Hombre o inmortal, demonio o ángel guardián,
bebes sangre o bebes vino, eres realidad o sueño.
Un vampiro o un cretino, obsesión u obsesionado.
Eres el hombre del destino o el deseo de yo mujer.
Deseo de morir entre tus labios y nacer en tu regazo;
deseo de tocar tu cuerpo y tu rostro vacio besar,
el deseo de un destino escrito en el sueño con un lazo,
deseos tan carnales y tan celestiales por tu frio ser.
(demonio inmaculado)
Que se esconde tras esa mirada altanera,
será la tristeza quizá de la vida eterna;
que se esconde tras esa sonrisa certera,
la incapacidad de volver la palabra externa.
No llorarás porque llorar es ser débil,
no vagaras porque tienes que llegar a algún lugar;
no gritarás, no perderás; siempre perfecto y sutil.
No perecerás, no deberás bajar la voz al cantar.
Que esconde el sol tras su brillo dorado,
es acaso un dulce corazón enamorado,
que esconde entonces tu puño apretado;
miedo a la sensación de ser acariciado.
Y la palidez de tu rostro es que estas inanimado,
o es entonces solo el nerviosismo reflejado,
cada vez que mis labios lanzan un suspiro desgarrado;
o cada vez que mi mano toca tu temblorosa mano.
Que piensa ese ser de carne, hueso y sangre quieta;
que mi alma y mi piel contigo juegan;
acaso no vez que yo también me pongo inquieta
cada vez que tus ojos a los míos toman.
No pretendas engañarme con tu falsa seducción,
se muy bien que lo que pasa no es amor,
pues apenas te conozco demonio inmaculado,
si apenas y te he visto no diré que ya te he amado.
Es cierto por las noches siempre he despertado,
esperando inútilmente encontrarte yo a mi lado;
implacablemente he lanzado un grito desesperado
tras las noches y los días de haberte alucinado.
Hombre o inmortal, demonio o ángel guardián,
bebes sangre o bebes vino, eres realidad o sueño.
Un vampiro o un cretino, obsesión u obsesionado.
Eres el hombre del destino o el deseo de yo mujer.
Deseo de morir entre tus labios y nacer en tu regazo;
deseo de tocar tu cuerpo y tu rostro vacio besar,
el deseo de un destino escrito en el sueño con un lazo,
deseos tan carnales y tan celestiales por tu frio ser.
Demonio inmaculado, celestial pecado amado y tan repudiado, que contrazte es amarte y besarte o temer por mi seguridad y bescar la forma de matarte