Se abrió la ventana
y aquél mundo gris
en donde la lluvia
y el trinar de aves
soltaban al aire
dulces notas de melancolía
dejó de serlo;
tan repentino fue todo
que ahora mismo
mi ser perplejo
no logra reconocerlo.
y aquél mundo gris
en donde la lluvia
y el trinar de aves
soltaban al aire
dulces notas de melancolía
dejó de serlo;
tan repentino fue todo
que ahora mismo
mi ser perplejo
no logra reconocerlo.
Se abrió el ser pleno
todo por tu audaz juego;
alentantes primero el deseo
y luego me alimentantes con tu amor;
¡ese tu sentir hecho cuerpo excelso!
que vino a saciar a plenitud mi alma
que en grito imperceptible
pedía un nuevo aliento de vida.
todo por tu audaz juego;
alentantes primero el deseo
y luego me alimentantes con tu amor;
¡ese tu sentir hecho cuerpo excelso!
que vino a saciar a plenitud mi alma
que en grito imperceptible
pedía un nuevo aliento de vida.
Se abrió tu cuerpo al mío
y recibisteis mis secretos,
aquellos tan íntimos,
y en pacto nuestras almas
desbordaron tras la pasión
consumadas en el altar
hecho cama de sábanas blancas.
y recibisteis mis secretos,
aquellos tan íntimos,
y en pacto nuestras almas
desbordaron tras la pasión
consumadas en el altar
hecho cama de sábanas blancas.
Se abrieron tus manos ante las mías,
de nuestros labios de ambrosía
nos alimentamos con insaciable ahínco
mientras nuestros cuerpos sondearon
los libidinosos caminos del deseo eterno
ansiando que esa, nuestra noche,
no fuera sueño etéreo.
de nuestros labios de ambrosía
nos alimentamos con insaciable ahínco
mientras nuestros cuerpos sondearon
los libidinosos caminos del deseo eterno
ansiando que esa, nuestra noche,
no fuera sueño etéreo.
Sibelius
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