Alejandra de la Mora
Poeta asiduo al portal
DESEO INVERNAL
Ásperos recuerdos de insípido sabor,
deliran en un cuerpo que vive de dolor,
ramitas de tabaco son la esencia de este amor,
impía es el alma que no carece de candor,
apócrifas miradas nutren la fe y su color,
nostalgia de impaciencia se viste de clamor.
Naranjas frescas en almíbar
acitronadas con limas y lóbrego azar,
imagino así huele tu sexo de ámbar
restringido como la luna y el mar,
de tu cuerpo árido un trozo añoro probar,
animándote al pecado, furtivo, tan vivo, que no cesa de jadear.
A mis deseos les infundo pizca de razón,
dudo entre el amor y la pasión,
reposando mi cabeza en un gajo de ilusión,
instigando a mi frágil corazón
a discernir antes de entregar simple emoción,
necios son los caprichos que quieren poseer excitación y tu expresión…
¡Necios, tan recios! se queman en hastío,
a tu ardiente y ramplón recuerdo mantienen tibio,
insisten en palparte y hacerte mío,
relegan el olvidarte; yo en tu piel confío,
dédalo es tu cuerpo, deseo puro y regio,
anteponen el afán de ti que es improperio.
Acaricio mi cuerpo necesitado,
de ardiente pasión, esta privado,
respiro con aliento agitado,
inevitablemente por ti, quiere ser tomado,
a no poseerte me he acostumbrado,
necesito aun así tomarte, y a mi lado mirarte cansado.
[Alejandra de la Mora o iindiiê-gêntê]
Ásperos recuerdos de insípido sabor,
deliran en un cuerpo que vive de dolor,
ramitas de tabaco son la esencia de este amor,
impía es el alma que no carece de candor,
apócrifas miradas nutren la fe y su color,
nostalgia de impaciencia se viste de clamor.
Naranjas frescas en almíbar
acitronadas con limas y lóbrego azar,
imagino así huele tu sexo de ámbar
restringido como la luna y el mar,
de tu cuerpo árido un trozo añoro probar,
animándote al pecado, furtivo, tan vivo, que no cesa de jadear.
A mis deseos les infundo pizca de razón,
dudo entre el amor y la pasión,
reposando mi cabeza en un gajo de ilusión,
instigando a mi frágil corazón
a discernir antes de entregar simple emoción,
necios son los caprichos que quieren poseer excitación y tu expresión…
¡Necios, tan recios! se queman en hastío,
a tu ardiente y ramplón recuerdo mantienen tibio,
insisten en palparte y hacerte mío,
relegan el olvidarte; yo en tu piel confío,
dédalo es tu cuerpo, deseo puro y regio,
anteponen el afán de ti que es improperio.
Acaricio mi cuerpo necesitado,
de ardiente pasión, esta privado,
respiro con aliento agitado,
inevitablemente por ti, quiere ser tomado,
a no poseerte me he acostumbrado,
necesito aun así tomarte, y a mi lado mirarte cansado.
[Alejandra de la Mora o iindiiê-gêntê]
Última edición: