Marcelo Namicela
Poeta recién llegado
Deseo Prohibido
En la soledad de mi habitación,
sobre la mesa una botella de vino
enciendo un cigarrillo,
trato de no pensar en ti.
Aunque te deseo eres fruto prohibido,
solo queda el recuerdo
de aquella noche que estuviste aquí:
desnuda en mi cama
entregándote a mis brazos sin pudor,
invitándome solo con la mirada
a la pasión.
Tus muslos, tu espalda,
tu cuerpo entero fue mi tentación,
caí en el éxtasis de la lujuria,
de tu seducción.
Fuimos infieles,
nos devoramos sin compasión,
la noche nos prohibió ser culpables
de aquella traición.
En la soledad de mi habitación,
sobre la mesa una botella de vino
enciendo un cigarrillo,
trato de no pensar en ti.
Aunque te deseo eres fruto prohibido,
solo queda el recuerdo
de aquella noche que estuviste aquí:
desnuda en mi cama
entregándote a mis brazos sin pudor,
invitándome solo con la mirada
a la pasión.
Tus muslos, tu espalda,
tu cuerpo entero fue mi tentación,
caí en el éxtasis de la lujuria,
de tu seducción.
Fuimos infieles,
nos devoramos sin compasión,
la noche nos prohibió ser culpables
de aquella traición.