Almudena
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cómo colocas tus dedos
cuando sobre las letras los detienes,
hasta qué fibra extiendes el
sentimiento de un deseo.
Enciendes los mares medulares
y se desbordan los suspiros;
¿Puedes sentirlo?
acaba de detenerse en un segundo de tu
última sílaba
y el cerebro se emborracha de tu piel
y la respiración abandona al alma.
Se podría morir, sí, se podría llevar
hasta donde ya no hay;
hasta donde las hormigas tejen almenas,
hasta donde las almenas esconden
murciélagos.
Y tú, con tu rostro,
con tantos vestidos velados.
Las ovejas trasquiladas de mis sueños
señuelo húmedo embriagando en mi nariz.
Golpearan vez tras vez en los
abiertos espacios, porque
aprendieron a volar bajo tu ropa
abriendo flores en primavera,
sin entender que en verano ya no hay
ropa.... porque las gotas escurren
sin freno por tus laderas.
cuando sobre las letras los detienes,
hasta qué fibra extiendes el
sentimiento de un deseo.
Enciendes los mares medulares
y se desbordan los suspiros;
¿Puedes sentirlo?
acaba de detenerse en un segundo de tu
última sílaba
y el cerebro se emborracha de tu piel
y la respiración abandona al alma.
Se podría morir, sí, se podría llevar
hasta donde ya no hay;
hasta donde las hormigas tejen almenas,
hasta donde las almenas esconden
murciélagos.
Y tú, con tu rostro,
con tantos vestidos velados.
Las ovejas trasquiladas de mis sueños
señuelo húmedo embriagando en mi nariz.
Golpearan vez tras vez en los
abiertos espacios, porque
aprendieron a volar bajo tu ropa
abriendo flores en primavera,
sin entender que en verano ya no hay
ropa.... porque las gotas escurren
sin freno por tus laderas.
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