Vagar y encontrarse en tan oscura oquedad
azar que la probabilidad no acoge.
Detente cuerpo tacitabundo
acoge tus piernas en este cementerio
calma tu aflicción.
No existe la reflexión
solamente una inflexión es.
Tumba
¿De dónde proviene tu incitación?
Conocer que no puedo predecirte
Inoportunidad del cambio de tu ánimo
Placeres que evocas cuando cambias
Sonrisa acaudalada de prontitud
desbordante de la magia de un delirio.
Delirio que sumerge
cuando las palabra se vuelve recordatorio
de donde has presenciado y estado.
Onda mirada sumergida en ti
sugerente a explorarte a bocanadas
en ese tu cañón oscuro de luna azabache.
Arrástrame a codiciar la piel que existe debajo de tu sotana.
Ahógame en tu lecho de trigueña arena
y recorro figuras curvilíneas que me envuelven tu tierra fértil y dadora.
Acaecimiento de letras que dominan la finalidad de todo deseo.
Sueño que soy y desdibujo la demencia
de cuevas rizadas que caen a lo profundo del abismo
donde me sueltas tan solo para caer
en el camino que sigue y delinea hacia ti.
Es, y solamente es, tu nombre que muchos conocen pero no sujetan forma.
Bésame,
a mi encuentro acompañándote
cavando en este agujero finito de deseos
contorsionando en las figuras grávidas
sujétame que mi ímpetu clama heridas ardientes y carnales.
Párteme con tu herida sangrante
y consúmeme lentamente,
sofocándome
atragantándome
languideciéndome
en mis postrimerías de cansancio y sudor.
Bésame,
trágame,
digiéreme.
Deseo carnal,
luctuoso e insípido.
Expírame antes que esta noche termine,
y,
solamente si existe una siguiente noche,
me vuelva a consumar de ti.
azar que la probabilidad no acoge.
Detente cuerpo tacitabundo
acoge tus piernas en este cementerio
calma tu aflicción.
No existe la reflexión
solamente una inflexión es.
Tumba
¿De dónde proviene tu incitación?
Conocer que no puedo predecirte
Inoportunidad del cambio de tu ánimo
Placeres que evocas cuando cambias
Sonrisa acaudalada de prontitud
desbordante de la magia de un delirio.
Delirio que sumerge
cuando las palabra se vuelve recordatorio
de donde has presenciado y estado.
Onda mirada sumergida en ti
sugerente a explorarte a bocanadas
en ese tu cañón oscuro de luna azabache.
Arrástrame a codiciar la piel que existe debajo de tu sotana.
Ahógame en tu lecho de trigueña arena
y recorro figuras curvilíneas que me envuelven tu tierra fértil y dadora.
Acaecimiento de letras que dominan la finalidad de todo deseo.
Sueño que soy y desdibujo la demencia
de cuevas rizadas que caen a lo profundo del abismo
donde me sueltas tan solo para caer
en el camino que sigue y delinea hacia ti.
Es, y solamente es, tu nombre que muchos conocen pero no sujetan forma.
Bésame,
a mi encuentro acompañándote
cavando en este agujero finito de deseos
contorsionando en las figuras grávidas
sujétame que mi ímpetu clama heridas ardientes y carnales.
Párteme con tu herida sangrante
y consúmeme lentamente,
sofocándome
atragantándome
languideciéndome
en mis postrimerías de cansancio y sudor.
Bésame,
trágame,
digiéreme.
Deseo carnal,
luctuoso e insípido.
Expírame antes que esta noche termine,
y,
solamente si existe una siguiente noche,
me vuelva a consumar de ti.