Emmanuel Delawer
Poeta fiel al portal
La noche esta llorando
pidiéndome a gritos
que no pronuncie tu nombre
y bajo la lluvia recia rescribo
en la soledad de mi alma
los retazos de tu inocencia;
el color de tus ojos o
el olor de tu cuerpo en el viento
siendo la esencia de tu existencia,
el instante incorpóreo
de tus divinas providencias
que tras cortinas moldean el fuego
que translucido transpiras,
bajo el aliento del dragón
o el cachorro de león
pero aún sigues ahí, mirándome,
como si no existiera este momento
en el que tu cuerpo me eclipsa
bajo fulgurantes destellos de transparencias
tan sublimes como el amor de un Dios
o el odio de mil Demonios,
y te sujetas a mis manos como cual abrigo
de Pieles en llamas e incontables llantos
que se embriagan bajo los besos del elíxir
que disuelve estas
.mis translucidas pasiones.
ahora bajo esta misma lluvia, bésame.
Por que o soy el santo de tu devoción
o tal vez, solo un ruin villano
pero, aquí estoy amándote bajo la lluvia
imperfecto, queriendo ser incorpóreo,
putrefacto por que como carne soy humano
sensible a tus sentidos que en mi yacen iluminados,
agitado si escucho tu voz
y no te veo hasta donde alcancen mis ojos
tratando de tocar lo superfluo de tus hilos
los que mueves para agitarme
para detener el agua en mi rostro
y lamer de mi interior tu amor
que es también el mío,
tu odio a lo sin sentido
que también es el mío,
sin agotar las maneras infinitas
en que tu sexo me satisface
locuras que ahora son amarguras
arrogantes de agonías
de falacias inciertas de cordura
o solo intransigentes modelos de maldad
a la deriva de estas letras
o de tu amor, o de tu sexo, o tu bondad.
pidiéndome a gritos
que no pronuncie tu nombre
y bajo la lluvia recia rescribo
en la soledad de mi alma
los retazos de tu inocencia;
el color de tus ojos o
el olor de tu cuerpo en el viento
siendo la esencia de tu existencia,
el instante incorpóreo
de tus divinas providencias
que tras cortinas moldean el fuego
que translucido transpiras,
bajo el aliento del dragón
o el cachorro de león
pero aún sigues ahí, mirándome,
como si no existiera este momento
en el que tu cuerpo me eclipsa
bajo fulgurantes destellos de transparencias
tan sublimes como el amor de un Dios
o el odio de mil Demonios,
y te sujetas a mis manos como cual abrigo
de Pieles en llamas e incontables llantos
que se embriagan bajo los besos del elíxir
que disuelve estas
.mis translucidas pasiones.
ahora bajo esta misma lluvia, bésame.
Por que o soy el santo de tu devoción
o tal vez, solo un ruin villano
pero, aquí estoy amándote bajo la lluvia
imperfecto, queriendo ser incorpóreo,
putrefacto por que como carne soy humano
sensible a tus sentidos que en mi yacen iluminados,
agitado si escucho tu voz
y no te veo hasta donde alcancen mis ojos
tratando de tocar lo superfluo de tus hilos
los que mueves para agitarme
para detener el agua en mi rostro
y lamer de mi interior tu amor
que es también el mío,
tu odio a lo sin sentido
que también es el mío,
sin agotar las maneras infinitas
en que tu sexo me satisface
locuras que ahora son amarguras
arrogantes de agonías
de falacias inciertas de cordura
o solo intransigentes modelos de maldad
a la deriva de estas letras
o de tu amor, o de tu sexo, o tu bondad.