Bolivar F. Martinez
Poeta adicto al portal
Deseos
No pienso más en el dolor que crea,
mi falsa concepción de cada día;
mi mente se sostiene por un hilo
argentino y fino que infinito se eleva,
más por la fé que por conciencia plena,
y que me mueve lo mismo que un badajo
del abuelo relój de alguna casa ajena.
Y me puedo llevar en mis alfórjas,
tras este viaje por la vida, solo
un cúmulo de experiencias milagrosas;
y nada más, si todo lo demas se queda.
Aquellos que ofendí que me perdonen,
que yo ya perdoné quien me ofendiera;
pues cuanto diera por corregir ahora
un pasado que como arcano queda.
No pienso más en el dolor que crea,
mi falsa concepción de cada día;
mi mente se sostiene por un hilo
argentino y fino que infinito se eleva,
más por la fé que por conciencia plena,
y que me mueve lo mismo que un badajo
del abuelo relój de alguna casa ajena.
Y me puedo llevar en mis alfórjas,
tras este viaje por la vida, solo
un cúmulo de experiencias milagrosas;
y nada más, si todo lo demas se queda.
Aquellos que ofendí que me perdonen,
que yo ya perdoné quien me ofendiera;
pues cuanto diera por corregir ahora
un pasado que como arcano queda.
Última edición: