Armonia
Poeta veterana
DESESPERACIÓN
Mis manos tocaron la sangre,
la desesperación en su rostro
expió la culpa en mis huesos
mientras el hedor de la carne
impregnaba al cuerpo sin suerte;
arrojando el odio de mis entrañas
a la iniquidad de sus latidos.
El silencio de la luna
en un bastardo aullido
se apoderó de su recuerdo
desterrándolo al sombrío olvido,
del que no podrá escapar
pues su andar hoy me pertenece.
Su cráneo guarda
una decadente mirada,
alabada por el espectro de sus labios
estigmas de gusanos nauseabundos
que durmieron en los míos algún tiempo.
Su alma descuarticé
y sus trozos disfruto
con la esencia que escapa de sus pensamientos.
Corazón demente,
enamorando el filo de una hojilla,
danzando con la estela
de una cuerda de metal al cuello.
Ya no hay dudas,
su muerte es mi trofeo
y su sangre…
Mi almohada.
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