VICSAM
Poeta recién llegado
En los momentos de angustia,
vuelo solo por praderas, mares,
nubes y montañas, esperando
ansioso el calor de tus manos .
La piel de mis hombros carga,
peso, incertidumbre y tormentos,
los sentidos no comprenden,
porque debo sobrellevarlos,
es tanto el ahogo que siento,
y ciego a la tierra caigo.
No comprendo los designios,
que han clavado mis entrañas,
Dios se tapó la cara y lanzó mí
cruz al viento, y su peso es tanto
que para mí es tormento.
Si la tierra me reclama y no
puedo recobrarme, y el madero
pide lavar mi alma con sangre,
Dios, te pido de rodillas,
con el madero en rastre,
no abandones a mis frutos,
quisiera de nuevo,
un instante abrazarlos.
Dios, esta carne de mi carne,
son estrellitas e instantes,
y aunque me valla la vida,
por siempre protegeré, son
la sangre de mis venas,
la razón y mi existencia.
vuelo solo por praderas, mares,
nubes y montañas, esperando
ansioso el calor de tus manos .
La piel de mis hombros carga,
peso, incertidumbre y tormentos,
los sentidos no comprenden,
porque debo sobrellevarlos,
es tanto el ahogo que siento,
y ciego a la tierra caigo.
No comprendo los designios,
que han clavado mis entrañas,
Dios se tapó la cara y lanzó mí
cruz al viento, y su peso es tanto
que para mí es tormento.
Si la tierra me reclama y no
puedo recobrarme, y el madero
pide lavar mi alma con sangre,
Dios, te pido de rodillas,
con el madero en rastre,
no abandones a mis frutos,
quisiera de nuevo,
un instante abrazarlos.
Dios, esta carne de mi carne,
son estrellitas e instantes,
y aunque me valla la vida,
por siempre protegeré, son
la sangre de mis venas,
la razón y mi existencia.