Gilmar Antonio
Poeta recién llegado
¿Y si mi sangre se quedó varada en la ciudad?
¿Cómo soy capaz de escribir ahora?
Si mis dedos son de chicle,
Y mi mente de algodón,
Si mis ojos son cerezas,
Y mi boca una prisión.
¿De quién será la batalla más dura?
Si callar es el estilo,
Y parlar, la vanidad,
Si mi pecho es de niñito,
Y mi mente de alquitrán.
Qué vislumbrarán estos ojos de toro en calma,
Y cuántos caminantes vendrán a fisgonear,
Como quien no quiere la cosa, por las calles de mi alma,
Si los sentimientos también son pisos por pavimentar.
Mejor me pierdo entre el gentío,
Y dejo este pensamiento para el pensador,
¿Será que el bicho ya se me ha metido?
La hoja de ruta es un ascensor.
¿Cómo soy capaz de escribir ahora?
Si mis dedos son de chicle,
Y mi mente de algodón,
Si mis ojos son cerezas,
Y mi boca una prisión.
¿De quién será la batalla más dura?
Si callar es el estilo,
Y parlar, la vanidad,
Si mi pecho es de niñito,
Y mi mente de alquitrán.
Qué vislumbrarán estos ojos de toro en calma,
Y cuántos caminantes vendrán a fisgonear,
Como quien no quiere la cosa, por las calles de mi alma,
Si los sentimientos también son pisos por pavimentar.
Mejor me pierdo entre el gentío,
Y dejo este pensamiento para el pensador,
¿Será que el bicho ya se me ha metido?
La hoja de ruta es un ascensor.