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Poeta recién llegado
Perfectísima sinfonía componen las tímidas fluctuaciones del torrencial aguacero de mi alma, ya se ha desbordado su caudal indomable por las orillas de mis pesados párpados; se han rendido ante la furia de éste océano, se han desgarrado por la agresividad del golpe de sus olas. Los vientos de mi playa han removido la arena de mis mejillas, la han convertido en castillos de recuerdos cuyo arquitecto fue el deseo pueril de encontrar un príncipe azul donde todo era, y aún es, negro.
Mi espalda se ensortija, le pesa la tristeza, le pesa la angustia y la desesperanza Fatigada se reclina ante el sufrimiento y no repara en humillarse, ha postrado sus anhelos y sus sueños más amados. La fuerza de súbito ya ha empacado su liviano equipaje y con el tenue viento se ha fugado, un pacto ha hecho con la debilidad y ha defraudado a su dueña. ¡Pobre espalda mía! ¡Sus yugos tan severos han producido tan terribles yagas que se tornaron finalmente en un triste poema!
Ahora mi esperanza tiene el color lívido de tu alma al haber quedado estupefacta de terror, ahora tus rayos me han robado el roce de su brillo en mis ojos, el brillo de tu rostro en los ojos de mi corazón. Te siento en el silencio eterno de mis cavilaciones, eres un espectro que deambula por estas monótonas playas, dejas al paso tus huellas como una marca inmortal y estas producen un fragor que sobrecoge los hilos de mi alma. ¡Silencio, silencio pensamientos míos! Aquí viene su dueño, óiganle está abatido La grave expresión de su rostro, la escasez de sus anhelos, la profundidad de su silencio, la proyección abrupta de sus miedos; deben inspirarlos ahora para interpretar, en honor a su dolencia, una triste poesía; anda alma mía, componed ahora
Mi espalda se ensortija, le pesa la tristeza, le pesa la angustia y la desesperanza Fatigada se reclina ante el sufrimiento y no repara en humillarse, ha postrado sus anhelos y sus sueños más amados. La fuerza de súbito ya ha empacado su liviano equipaje y con el tenue viento se ha fugado, un pacto ha hecho con la debilidad y ha defraudado a su dueña. ¡Pobre espalda mía! ¡Sus yugos tan severos han producido tan terribles yagas que se tornaron finalmente en un triste poema!
Ahora mi esperanza tiene el color lívido de tu alma al haber quedado estupefacta de terror, ahora tus rayos me han robado el roce de su brillo en mis ojos, el brillo de tu rostro en los ojos de mi corazón. Te siento en el silencio eterno de mis cavilaciones, eres un espectro que deambula por estas monótonas playas, dejas al paso tus huellas como una marca inmortal y estas producen un fragor que sobrecoge los hilos de mi alma. ¡Silencio, silencio pensamientos míos! Aquí viene su dueño, óiganle está abatido La grave expresión de su rostro, la escasez de sus anhelos, la profundidad de su silencio, la proyección abrupta de sus miedos; deben inspirarlos ahora para interpretar, en honor a su dolencia, una triste poesía; anda alma mía, componed ahora
Sus labios en rosas negras se han tornado,
Sus ojos como hojas secas se han quebrado,
Su aliento como luna llena ha menguado,
Y su piel como tierra árida se ha secado.
Sus ojos como hojas secas se han quebrado,
Su aliento como luna llena ha menguado,
Y su piel como tierra árida se ha secado.
Canta en silencio,
La resignación le ha hecho su gustoso esclavo,
Asesino de sus anhelos,
Su inmensa aflicción ha aceptado.
La resignación le ha hecho su gustoso esclavo,
Asesino de sus anhelos,
Su inmensa aflicción ha aceptado.
Mi alma le adora profundamente,
Grita que mi cariño no merece,
Le ofrezco mi corazón enteramente,
Sus razones de sentido no carecen.
Grita que mi cariño no merece,
Le ofrezco mi corazón enteramente,
Sus razones de sentido no carecen.
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