Gerardo Lugo
Cuervo gris
Sentado junto a la ventana no veo pasar el tiempo,
pasa el día, pasa la mañana y también mis sueños,
las nubes bailan mientras surcan el inmenso cielo
y las hojas secas de otoño las imitan camino al suelo
el viento juega libre y sereno acariciándome la cara
y las aves cantan un himno al greñudo sol naciente
que se despereza calmo en el horizonte a paso ligero
mientras baña con luz las altas copas de los árboles
reposado desde el alféizar miro un jardín esmeralda
adornado con flores de todo color, aroma y textura
en un magno desfile de rosas y claveles de ensueño
cuyo contemplar hace a la mente suspirar y viajar
el sosiego descansa en las cosas más insignificantes,
cosas que vemos día a día y no reparamos apreciar,
pero que están allí esperando pacientes y hermosas
para hacer que el alma vuele con tan sólo respirar.
pasa el día, pasa la mañana y también mis sueños,
las nubes bailan mientras surcan el inmenso cielo
y las hojas secas de otoño las imitan camino al suelo
el viento juega libre y sereno acariciándome la cara
y las aves cantan un himno al greñudo sol naciente
que se despereza calmo en el horizonte a paso ligero
mientras baña con luz las altas copas de los árboles
reposado desde el alféizar miro un jardín esmeralda
adornado con flores de todo color, aroma y textura
en un magno desfile de rosas y claveles de ensueño
cuyo contemplar hace a la mente suspirar y viajar
el sosiego descansa en las cosas más insignificantes,
cosas que vemos día a día y no reparamos apreciar,
pero que están allí esperando pacientes y hermosas
para hacer que el alma vuele con tan sólo respirar.
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