yomboki
Poeta que considera el portal su segunda casa
Puede alguna vez el amor estar bajo las llantas de un camión,
venir con un nombre distinto, con distinto aroma
o detrás de un antifaz,
puede asomarse en lluvia al balcón pedante de tu pupila,
puede también compadecerse de tus horas,
ladrar ladino en el encierro de tu pecho
o huir,
huir como un ladrón pestilente e insepulto.
Pueden las buenas horas
marcharse con tu nombre en las espaldas,
engancharse a mis malos ratos,
a mis buenos días,
al aliento fétido de tu despertar
que no me parece tan fétido
cuando se envuelve en saliva
y viene a mi en forma de beso horizontal.
Puede que el amor este en mi desgano
cuando piensas que amar y morir es igual,
Cuando tímida asomas
hasta la barrera punzante de mi sopor
y te recargas en silencio
y te realizas en mi enojo
y lo vuelves nube
hasta conseguir que vuelva a llover sobre nosotros.
Entonces el amor esta en los omóplatos
y en el aire
y en las ruinas,
en el ceño fruncido y en tu amante intención;
es solo que a veces el amor se cansa...
Nada más.
venir con un nombre distinto, con distinto aroma
o detrás de un antifaz,
puede asomarse en lluvia al balcón pedante de tu pupila,
puede también compadecerse de tus horas,
ladrar ladino en el encierro de tu pecho
o huir,
huir como un ladrón pestilente e insepulto.
Pueden las buenas horas
marcharse con tu nombre en las espaldas,
engancharse a mis malos ratos,
a mis buenos días,
al aliento fétido de tu despertar
que no me parece tan fétido
cuando se envuelve en saliva
y viene a mi en forma de beso horizontal.
Puede que el amor este en mi desgano
cuando piensas que amar y morir es igual,
Cuando tímida asomas
hasta la barrera punzante de mi sopor
y te recargas en silencio
y te realizas en mi enojo
y lo vuelves nube
hasta conseguir que vuelva a llover sobre nosotros.
Entonces el amor esta en los omóplatos
y en el aire
y en las ruinas,
en el ceño fruncido y en tu amante intención;
es solo que a veces el amor se cansa...
Nada más.
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