Viten
Poeta fiel al portal
Allí estás tú, a lo lejos, radiante,
mientras yo aquí muriendo por llamarte.
Daría mis sentidos por tocarte;
la muerte abrazaría por besarte.
Que venga la parca y su guadaña,
que me despoje de esta vida que me agobia,
sólo si por eso puedo amarte,
con mi último suspiro adorarte.
Y es que tu belleza es sobre humana,
o por lo menos eso piensa mi cabeza.
Sí, la locura me ha hecho ya su presa,
pero no me importa, pues solo demuestro que te amo.
Te voy a contar mi analogía,
y es que para mí, tú eres mi insulina;
si no tengo un poco de ti en mi día
de seguro poco a poco moriría.
Necesito de ti, necesito tu presencia;
necesito tu sonrisa, necesito tu inocencia.
Necesito esos ojos que al mirarlos me tientan
a secuestrarte y tenerte sólo para mí.
Y poco me importa que no me correspondas,
pues amor, no voy a dejar de amarte,
quizá, por periodos pueda olvidarte,
pero me basta verte para caer de nuevo en trance.
Yo no sé que me ha hecho ese demonio con flechas,
que hiere corazones mostrando razones
que no tienen lógica para alguien normal
aunque, para quien ama, es del todo racional.
Pero, no puedo tampoco maldecirlo,
pues, mi vida, eres lo mejor que me ha pasado;
aunque poco crédito te haya dado
sacas lo mejor en cada verso enamorado.
Así que aunque sé que voy hacia un abismo,
no me importa morir si es en tu nombre;
así, en un futuro, dirán aquel hombre
murió desgraciado enamorado.
Pero en su legado dejo muchas poesías
a la persona que siempre amó.
Aunque este no le correspondió
aquellos versos embelesados.
Por último digo, ¡Oh! Pobre desgraciado,
no puede perder las esperanzas;
luchará hasta el final enamorado,
aunque sepa desde el principio que ha fracasado.
mientras yo aquí muriendo por llamarte.
Daría mis sentidos por tocarte;
la muerte abrazaría por besarte.
Que venga la parca y su guadaña,
que me despoje de esta vida que me agobia,
sólo si por eso puedo amarte,
con mi último suspiro adorarte.
Y es que tu belleza es sobre humana,
o por lo menos eso piensa mi cabeza.
Sí, la locura me ha hecho ya su presa,
pero no me importa, pues solo demuestro que te amo.
Te voy a contar mi analogía,
y es que para mí, tú eres mi insulina;
si no tengo un poco de ti en mi día
de seguro poco a poco moriría.
Necesito de ti, necesito tu presencia;
necesito tu sonrisa, necesito tu inocencia.
Necesito esos ojos que al mirarlos me tientan
a secuestrarte y tenerte sólo para mí.
Y poco me importa que no me correspondas,
pues amor, no voy a dejar de amarte,
quizá, por periodos pueda olvidarte,
pero me basta verte para caer de nuevo en trance.
Yo no sé que me ha hecho ese demonio con flechas,
que hiere corazones mostrando razones
que no tienen lógica para alguien normal
aunque, para quien ama, es del todo racional.
Pero, no puedo tampoco maldecirlo,
pues, mi vida, eres lo mejor que me ha pasado;
aunque poco crédito te haya dado
sacas lo mejor en cada verso enamorado.
Así que aunque sé que voy hacia un abismo,
no me importa morir si es en tu nombre;
así, en un futuro, dirán aquel hombre
murió desgraciado enamorado.
Pero en su legado dejo muchas poesías
a la persona que siempre amó.
Aunque este no le correspondió
aquellos versos embelesados.
Por último digo, ¡Oh! Pobre desgraciado,
no puede perder las esperanzas;
luchará hasta el final enamorado,
aunque sepa desde el principio que ha fracasado.
Última edición:
::