Sinuhé
Poeta adicto al portal
Voy a cobijar tu espalda,
en las necedades idas de mi casa.
Secaré una a una las pizcas
en el cuadrado inconcluso de tu barba.
Ataré disimulado, a cuentagotas,
el contorneado jirón de tu voz.
Escucharé a Tárrega -es más barato-
que la raída ilusión de la moda.
En las deshoras parecerá siempre posible
encontrar generoso el lugar al que aspiro.
No pediré mucho, talvez,
solo quiera un lugar donde agitar.
Desertar al día aquel del encuentro.
En las deshoras concurrirá frecuente de esperanza,
tormentosa y delicada la estación que regalaste.
¿Cuándo, cuándo dirás que regresas?
Cuándo, dilo una vez.
Entonces rezumaré contento
la savia limpia del árbol de febrero.
Entonces será familiar
nuestra sala y sus lámparas.
¿Cuándo, cuándo dirás que me amas?
Dónde vivirá el pestañear irritado de la lluvia,
el penetrante aroma de las cosas.
Cuándo di -en las deshoras-
cuándo tendré de tu linda calamidad la calma.
Ya los minutos se alejan,
querida y triste, mía y triste;
vacía, incólume de tiempo.
¿Dónde amor, dónde vives?
La gris angustia del dolor atenaza,
toda feroz y perversa.
En las deshoras siempre,
esperaré equivocado en la ventana a que pases,
y tú no ocurres;
y solo yo, inoportuno
......
.....
....
...
..
.
en las necedades idas de mi casa.
Secaré una a una las pizcas
en el cuadrado inconcluso de tu barba.
Ataré disimulado, a cuentagotas,
el contorneado jirón de tu voz.
Escucharé a Tárrega -es más barato-
que la raída ilusión de la moda.
En las deshoras parecerá siempre posible
encontrar generoso el lugar al que aspiro.
No pediré mucho, talvez,
solo quiera un lugar donde agitar.
Desertar al día aquel del encuentro.
En las deshoras concurrirá frecuente de esperanza,
tormentosa y delicada la estación que regalaste.
¿Cuándo, cuándo dirás que regresas?
Cuándo, dilo una vez.
Entonces rezumaré contento
la savia limpia del árbol de febrero.
Entonces será familiar
nuestra sala y sus lámparas.
¿Cuándo, cuándo dirás que me amas?
Dónde vivirá el pestañear irritado de la lluvia,
el penetrante aroma de las cosas.
Cuándo di -en las deshoras-
cuándo tendré de tu linda calamidad la calma.
Ya los minutos se alejan,
querida y triste, mía y triste;
vacía, incólume de tiempo.
¿Dónde amor, dónde vives?
La gris angustia del dolor atenaza,
toda feroz y perversa.
En las deshoras siempre,
esperaré equivocado en la ventana a que pases,
y tú no ocurres;
y solo yo, inoportuno
......
.....
....
...
..
.