Señorita, su poema se me derrite en la mirada cual si fuera un chocolate en boca de un infante, que delicia, pero a mi, que jamas me he tirado a navegar, pero que sin embargo me sé de las metaforas que deja el óceano, eso de "anclé el mar sin faros ni puertos", me rompe sin miramientos la madre (perdon por el modismo, pero acà en mi tierrita sin mar, no hay modo de sustituirlo)
salu2