DESIERTO
Camino por rocas de insensatez,
de cara el recuerdo,
esculpiendo en mi aire silente,
tu corona,
escucho ese lamento florido,
de voces en delirio
de tu presente infinito.
Sucumbes a mi risa,
renaces en mi adiós
para inmortalizar palabras,
de lenguajes lejanos
de un caballero a su musa
de hábitat soñado.
Te acompañan las flores
de mi jardín y besos,
regados con mis lágrimas,
mi sonrisa es el paisaje
de un único si
a tu abrazo esperado;
después de lo olvidado,
no quedan las caricias
de otros días,
ahora imposibles a mi mente fugitiva,
de un ser que no profano,
me resigno a contemplarte en la oscuridad
que transcurre en pensamiento y delirio
ante mi ventana cerrada
a los mensajeros de otro Amor.
Camino por rocas de insensatez,
de cara el recuerdo,
esculpiendo en mi aire silente,
tu corona,
escucho ese lamento florido,
de voces en delirio
de tu presente infinito.
Sucumbes a mi risa,
renaces en mi adiós
para inmortalizar palabras,
de lenguajes lejanos
de un caballero a su musa
de hábitat soñado.
Te acompañan las flores
de mi jardín y besos,
regados con mis lágrimas,
mi sonrisa es el paisaje
de un único si
a tu abrazo esperado;
después de lo olvidado,
no quedan las caricias
de otros días,
ahora imposibles a mi mente fugitiva,
de un ser que no profano,
me resigno a contemplarte en la oscuridad
que transcurre en pensamiento y delirio
ante mi ventana cerrada
a los mensajeros de otro Amor.