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Desierto

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DESIERTO



Planisferio surcado por raíces

que son recuerdos

Veneradas apotegmas de los padres del desierto

fragmentos bermellones que contienen su sabiduría

y las últimas flores del maná.

Desierto.

Despojado de columnas que puntuaban los regresos

planisferio también donde el mapa es imposible.

Tu recuerdo.

Recuerdo del desierto y sus demolidas columnas.

Las dunas como tu vientre

cálido reservorio donde mi mano se pierde.

Óculo lunar en la noche que me acoje

Desierto con dunas como tu vientre.

Y aquellos fragmentos de hojas teñidas de bermellón.

Resuenan ecos de cobres y danzas de plenilunio

en el desierto polícromo

donde avanza con parsimonia de siglos

el último cocodrilo.

La sabiduría no escrita permanece inalterada en los pliegues de las rocas.

Ojos de mirada perspicaz escudriñan los refugios y sus reglas.

Tu recuerdo es el de un vientre con el color de las dunas.

Apenas queda la espuma que te concibió una tarde

mientras ecos de cobres y danzas entretejían

tu futuro.

La espuma de las últimas flores del maná

La espuma del desierto que es recuerdo.

Recuerdo que eres tú y la noche que fue luna.

Elevada en rocoso promontorio te hice diosa

y desde entonces marcabas las rutas surcadas por raíces.

El eco de los cobres multiplica los horizontes del sueño.

Eres tú y tu vientre como duna

eres música de la que nace el eco

eres el eco y la página bermellón que guarda la antigua sabiduría.

Mis manos se entrelazan con las tuyas en un imposible esfuerzo

por abarcarte

por abarcar el desierto

mis manos junto a las tuyas acarician la duna de tu vientre

y querrían dar vida a las flores resecas del maná

ya sin la espuma nutricia

la espuma de la que naciste.

La luna como un cobre blanco

sigue durmiendo en tu vientre.



S3-MO035-800.jpg



Ilust.: Meret Oppenheimer
 
DESIERTO



Planisferio surcado por raíces

que son recuerdos

Veneradas apotegmas de los padres del desierto

fragmentos bermellones que contienen su sabiduría

y las últimas flores del maná.

Desierto.

Despojado de columnas que puntuaban los regresos

planisferio también donde el mapa es imposible.

Tu recuerdo.

Recuerdo del desierto y sus demolidas columnas.

Las dunas como tu vientre

cálido reservorio donde mi mano se pierde.

Óculo lunar en la noche que me acoje

Desierto con dunas como tu vientre.

Y aquellos fragmentos de hojas teñidas de bermellón.

Resuenan ecos de cobres y danzas de plenilunio

en el desierto polícromo

donde avanza con parsimonia de siglos

el último cocodrilo.

La sabiduría no escrita permanece inalterada en los pliegues de las rocas.

Ojos de mirada perspicaz escudriñan los refugios y sus reglas.

Tu recuerdo es el de un vientre con el color de las dunas.

Apenas queda la espuma que te concibió una tarde

mientras ecos de cobres y danzas entretejían

tu futuro.

La espuma de las últimas flores del maná

La espuma del desierto que es recuerdo.

Recuerdo que eres tú y la noche que fue luna.

Elevada en rocoso promontorio te hice diosa

y desde entonces marcabas las rutas surcadas por raíces.

El eco de los cobres multiplica los horizontes del sueño.

Eres tú y tu vientre como duna

eres música de la que nace el eco

eres el eco y la página bermellón que guarda la antigua sabiduría.

Mis manos se entrelazan con las tuyas en un imposible esfuerzo

por abarcarte

por abarcar el desierto

mis manos junto a las tuyas acarician la duna de tu vientre

y querrían dar vida a las flores resecas del maná

ya sin la espuma nutricia

la espuma de la que naciste.

La luna como un cobre blanco

sigue durmiendo en tu vientre.



S3-MO035-800.jpg



Ilust.: Meret Oppenheimer

Hermosísimos paisajes metafóricos con ese toque metafísico... los ecos de los colores multiplican los horizontes del sueño, bellísima y sublime metáfora, excelente poema, mi admiración a tu arte querido amigo Miguel. Un abrazo, y mis mejores deseos.
 
DESIERTO



Planisferio surcado por raíces

que son recuerdos

Veneradas apotegmas de los padres del desierto

fragmentos bermellones que contienen su sabiduría

y las últimas flores del maná.

Desierto.

Despojado de columnas que puntuaban los regresos

planisferio también donde el mapa es imposible.

Tu recuerdo.

Recuerdo del desierto y sus demolidas columnas.

Las dunas como tu vientre

cálido reservorio donde mi mano se pierde.

Óculo lunar en la noche que me acoje

Desierto con dunas como tu vientre.

Y aquellos fragmentos de hojas teñidas de bermellón.

Resuenan ecos de cobres y danzas de plenilunio

en el desierto polícromo

donde avanza con parsimonia de siglos

el último cocodrilo.

La sabiduría no escrita permanece inalterada en los pliegues de las rocas.

Ojos de mirada perspicaz escudriñan los refugios y sus reglas.

Tu recuerdo es el de un vientre con el color de las dunas.

Apenas queda la espuma que te concibió una tarde

mientras ecos de cobres y danzas entretejían

tu futuro.

La espuma de las últimas flores del maná

La espuma del desierto que es recuerdo.

Recuerdo que eres tú y la noche que fue luna.

Elevada en rocoso promontorio te hice diosa

y desde entonces marcabas las rutas surcadas por raíces.

El eco de los cobres multiplica los horizontes del sueño.

Eres tú y tu vientre como duna

eres música de la que nace el eco

eres el eco y la página bermellón que guarda la antigua sabiduría.

Mis manos se entrelazan con las tuyas en un imposible esfuerzo

por abarcarte

por abarcar el desierto

mis manos junto a las tuyas acarician la duna de tu vientre

y querrían dar vida a las flores resecas del maná

ya sin la espuma nutricia

la espuma de la que naciste.

La luna como un cobre blanco

sigue durmiendo en tu vientre.



S3-MO035-800.jpg



Ilust.: Meret Oppenheimer
El vientre de esa mujer que como dormina acontece frente a la dominacion de
un desierto de sensaciones pasajeras. yo diria que huidas aunque el eco de su
vientre sigue entre las incertidumbres de la existencias. bellissimo. saludos
con afecto de luzyabsenta
 
Ya casi me avergüenza, querido Carlos, insistir en mi agradecimiento por la continua exhumación que haces de antiguos poemas míos. Hecho que, además, pone en evidencia mi falta intolerable de cumplimiento con la inexcusable respuesta de agradecineot a quines leen los versos. Desde aquí pido disculpas a todos y te renuevo mi gratitud, querido compañero, por esta continua revisión de mis "reliquias". Un abrazo,
miguel
 
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