• Nuevo Hazte Mecenas sin publicidad, blog propio, y apoya la poesía en español. Mi Libro de Poesía · Métrica Española (beta)

Designio

Alfredo Munoz

Poeta recién llegado
Escucho el acogedor estruendo
de tu silencio, así,
como ofrece el ciego su faz
-inconsciente de su ofrenda-
a la caricia del sol, que la brisa
compasiva, le suaviza.

Para verle la cara al sol
no es preciso abrasarse los ojos.
Basta con derretirse en el.

En el aleteo de las mariposas
yo escucho cada día
la armoniosa sinfonía que compone el aire.
Y mi sed por la vida, la refresco
en la jubilosa fuente
de la ávida y juguetona chiquillería.

Para vivir la vida
No es necesario luchar por ella.
Basta con abrazarla.

Me dicen a mi menos los cuervos
sobre el esculpido negror de su plumaje,
que sobre la intrépida nostalgia
de una barquichuela flotando sobre las olas del mar;
y éstas, no me hablan tanto sobre su potestad,
como lo hacen sobre su anhelo.
Ahora, ya no me molesta mi impaciencia;
ahora, no espero ya escuchar ese:
“¿Dónde estas cariño?” tan ansiado y que tú,
nunca pronunciaste.

Para gozar del mar no es necesario
Beber su salitrera esencia.
Basta con temerle, ansiándole.

Y sin embargo nada ha cambiado.
Sin tu silencio: aun hay ciegos
que ignoran los abrazos del sol
y las caricias de las brisas.
Aun hay brisas que originan huracanes.
Aun quedan, ingrávidas, mariposas
que afanan, caprichosas, los colores.
Aun cuelgan en el aire los temblores
de un futuro jubiloso,
jugando a gritos, los chavales.
Y esos cuervos que espolean ensueños
de intrépidas y solitarias barquichuelas;
en sus proas, capitanes.
Ni aun en cien-mil mañanas serán ellos
tan solo mascarones;
¡También sueñan ellos con surcar océanos!

Para soñar, es necesario el dormirse.
Para hacer realidad el sueño
basta con vivirlo gozosamente, sin titubeos, sin descanso.

Sí, fue necesario que te recordase
lo que un día te quise.
Entonces,
cuando creí que eras mía.
Es sencillamente imprescindible
que te ame ahora que comprendo
que nunca lo fuiste.
El amor, cariño mío,
no precisa de ninguno de los dos;
Solo que, por serlo, se desvivía por tenernos.
Él,
Se regocija acariciando ciegos,
coloreando mariposas,
componiendo sinfonías
con gritos de chiquillería.

No precisa de ninguno de los dos
Y por serlo,
se desvivirá eternamente por tenernos.
¡Bienaventurados aquellos
quienes no se oponen a su designio!
 
Escucho el acogedor estruendo
de tu silencio, así,
como ofrece el ciego su faz
-inconsciente de su ofrenda-
a la caricia del sol, que la brisa
compasiva, le suaviza.

Para verle la cara al sol
no es preciso abrasarse los ojos.
Basta con derretirse en el.

En el aleteo de las mariposas
yo escucho cada día
la armoniosa sinfonía que compone el aire.
Y mi sed por la vida, la refresco
en la jubilosa fuente
de la ávida y juguetona chiquillería.

Para vivir la vida
No es necesario luchar por ella.
Basta con abrazarla.

Me dicen a mi menos los cuervos
sobre el esculpido negror de su plumaje,
que sobre la intrépida nostalgia
de una barquichuela flotando sobre las olas del mar;
y éstas, no me hablan tanto sobre su potestad,
como lo hacen sobre su anhelo.
Ahora, ya no me molesta mi impaciencia;
ahora, no espero ya escuchar ese:
“¿Dónde estas cariño?” tan ansiado y que tú,
nunca pronunciaste.

Para gozar del mar no es necesario
Beber su salitrera esencia.
Basta con temerle, ansiándole.

Y sin embargo nada ha cambiado.
Sin tu silencio: aun hay ciegos
que ignoran los abrazos del sol
y las caricias de las brisas.
Aun hay brisas que originan huracanes.
Aun quedan, ingrávidas, mariposas
que afanan, caprichosas, los colores.
Aun cuelgan en el aire los temblores
de un futuro jubiloso,
jugando a gritos, los chavales.
Y esos cuervos que espolean ensueños
de intrépidas y solitarias barquichuelas;
en sus proas, capitanes.
Ni aun en cien-mil mañanas serán ellos
tan solo mascarones;
¡También sueñan ellos con surcar océanos!

Para soñar, es necesario el dormirse.
Para hacer realidad el sueño
basta con vivirlo gozosamente, sin titubeos, sin descanso.

Sí, fue necesario que te recordase
lo que un día te quise.
Entonces,
cuando creí que eras mía.
Es sencillamente imprescindible
que te ame ahora que comprendo
que nunca lo fuiste.
El amor, cariño mío,
no precisa de ninguno de los dos;
Solo que, por serlo, se desvivía por tenernos.
Él,
Se regocija acariciando ciegos,
coloreando mariposas,
componiendo sinfonías
con gritos de chiquillería.

No precisa de ninguno de los dos
Y por serlo,
se desvivirá eternamente por tenernos.
¡Bienaventurados aquellos
quienes no se oponen a su designio!
buen poema, apasionado y bellas imágenes, placer leerle
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba