Desilusionada

Peregrina de mi propia ilusión
fui caminante de mi inconsciencia
al sentir la paz entre tus manos abiertas,
síntesis de un tiempo sin control.

Ciega a las palabras del olvido,
aposté las dudas de mi inocencia,
desafié a todo ser en contra de tu molino
y como veleta giré alrededor de tu aura.

Protegí tu entorno con mis garras
tal cual la fiera defiende su cría,
con alaridos que infunden miedo,
con mirada de asesina.

Pero como el rocío quema la siembra,
tú quemaste todo con tu insolencia,
no pude protegerme a mí misma
por entregar cobijo a un alma ajena.

Mi coraza de hierro erguida
al fuego de tus palabras se vuelve blanda,
atravesaste mi calma escondida,
la que siempre mantuve resguardada.

Confié y sentí en frases cotidianas,
anhelando la presencia
de un hombre en mis mañanas,
me inducía a tus redes
que día a día me atrapaban.

Me hiciste fuerte a tus palabras,
débil a cada una de tus miradas,
en un descuido de razones,
anudada mi garganta
presionado mi pecho,
con ojos llenos de lágrimas.

Así tan de la nada
fui la presa perfecta en tu jugada,
hoy veo como te alejas
con una sonrisa fría en tu boca dibujada,
dolor e incertidumbre me acompañan
y la amarga sensación
de estar desilusionada.

 
Peregrina de mi propia ilusión
fui caminante de mi inconsciencia
al sentir la paz entre tus manos abiertas,
síntesis de un tiempo sin control.

Ciega a las palabras del olvido,
aposté las dudas de mi inocencia,
desafié a todo ser en contra de tu molino
y como veleta giré alrededor de tu aura.

Protegí tu entorno con mis garras
tal cual la fiera defiende su cría,
con alaridos que infunden miedo,
con mirada de asesina.

Pero como el rocío quema la siembra,
tú quemaste todo con tu insolencia,
no pude protegerme a mí misma
por entregar cobijo a un alma ajena.

Mi coraza de hierro erguida
al fuego de tus palabras se vuelve blanda,
atravesaste mi calma escondida,
la que siempre mantuve resguardada.

Confié y sentí en frases cotidianas,
anhelando la presencia
de un hombre en mis mañanas,
me inducía a tus redes
que día a día me atrapaban.

Me hiciste fuerte a tus palabras,
débil a cada una de tus miradas,
en un descuido de razones,
anudada mi garganta
presionado mi pecho,
con ojos llenos de lágrimas.

Así tan de la nada
fui la presa perfecta en tu jugada,
hoy veo como te alejas
con una sonrisa fría en tu boca dibujada,
dolor e incertidumbre me acompañan
y la amarga sensación
de estar desilusionada.

Toca vivir y dejar las desilusiones para el que las patrocina.
el amor acabado siempre entrega si ha sido noble su
nueva recompensa. sentimiento de melancolia en tu obra.
felicidades. luzyabsenta
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba