Isaías Súvel
Me gusta más el seudónimo ARREBATADO DE TERNURA.-
DESMANTELADO
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Veo colores y maderas,
piedras, metales y tierra.
Veo horizontes de miel,
incluso labios sin hiel.
Veo horizontes oscuros,
oigo sonidos maduros.
Oigo canciones de cuna,
y oigo esas horas de luna.
... Mas, no oigo tu ser.
Oigo alguna esquizofrenia,
voces sin placeres y ajenas
gargantas sin cuerdas
Oigo angustias y penas,
oigo el bullir incesante
de aquellas vidas serenas.
Oigo rencores sellados,
oigo besos robados.
Oigo al Amor del amor.
Oigo y veo pasiones,
oigo sus rojas canciones.
Oigo aquellas melodías,
oigo sus sinfonías.
Oigo y veo caricias,
oigo y veo leves brisas
esas brisas ... ¿cuales?
esas, esas como tus caricias
... solo un sueño
Oigo rachas de ternura,
oigo ternura oscura.
Oigo ... mas no como ayer.
No, porque tu pérfido amor,
se llevó mi oído candente,
se llevó mi pensar diferente.
Se llevó también sin piedad
mis ansias de ver madrugadas,
aquellas, nuestras madrugadas;
y el deleite de hacer un derroche,
que esparcíamos esas mañanas
más que esas noches.
¿o al revés? ... ¡que derroche!
Tu perfidia
Se llevó los rincones de mi alma.
Se llevó mis urgentes pasiones,
y quedé sumido en dolores.
Se llevó mis manos de nada.
Se llevó mi paz conquistada,
por la calma de tu leve sonrisa
y me dejó en oscura sentencia,
el hielo de tu triste ausencia.
Y si mañana,
alguien entrare en mi pecho,
encontrará solo los desechos,
los morados y tristes desechos,
que quedaron al detenerse mi alma,
... porque ahí ... ahí
ahí no encontrará nada.
&&&&&&
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Veo colores y maderas,
piedras, metales y tierra.
Veo horizontes de miel,
incluso labios sin hiel.
Veo horizontes oscuros,
oigo sonidos maduros.
Oigo canciones de cuna,
y oigo esas horas de luna.
... Mas, no oigo tu ser.
Oigo alguna esquizofrenia,
voces sin placeres y ajenas
gargantas sin cuerdas
Oigo angustias y penas,
oigo el bullir incesante
de aquellas vidas serenas.
Oigo rencores sellados,
oigo besos robados.
Oigo al Amor del amor.
Oigo y veo pasiones,
oigo sus rojas canciones.
Oigo aquellas melodías,
oigo sus sinfonías.
Oigo y veo caricias,
oigo y veo leves brisas
esas brisas ... ¿cuales?
esas, esas como tus caricias
... solo un sueño
Oigo rachas de ternura,
oigo ternura oscura.
Oigo ... mas no como ayer.
No, porque tu pérfido amor,
se llevó mi oído candente,
se llevó mi pensar diferente.
Se llevó también sin piedad
mis ansias de ver madrugadas,
aquellas, nuestras madrugadas;
y el deleite de hacer un derroche,
que esparcíamos esas mañanas
más que esas noches.
¿o al revés? ... ¡que derroche!
Tu perfidia
Se llevó los rincones de mi alma.
Se llevó mis urgentes pasiones,
y quedé sumido en dolores.
Se llevó mis manos de nada.
Se llevó mi paz conquistada,
por la calma de tu leve sonrisa
y me dejó en oscura sentencia,
el hielo de tu triste ausencia.
Y si mañana,
alguien entrare en mi pecho,
encontrará solo los desechos,
los morados y tristes desechos,
que quedaron al detenerse mi alma,
... porque ahí ... ahí
ahí no encontrará nada.
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