gercruz
Poeta recién llegado
Se desnuda entre la
calma en el alma,
entre aquella melodía
entre el espejo... ¡Tu rostro!
Dime qué hacer con nuestras
almas desnudas que se esconden
entre la silueta de la fantasía
de nuestros labios fundiéndose
en un solo cuerpo frente al altar...
Desnuda,
entre la alborada y la pared,
huyendo tras los pasos del placer
diciendo... ¡Vuelve otro día!...
Ya tu frenesí se pierde,
en el ocaso de un nuevo día,
son tus manos soltándose
entre la oscuridad de tu cuerpo...
Es aquella canción,
que se recrea en las silueta de tu piel
dibujándose entre la timidez
de un abrazo en la alcoba blanca...
Es tu piel navegando,
en cada melodía de tus manos
acariciando cada sueño
entre cada piel...
Desnuda tú alma... ¡Silencio!
tus brazos... ¡Dónde está tu calor!
tus palabras... ¡Se llevan mi alma!
y tus siluetas... ¡Dibujan el horizonte del amor!
Desnuda,
dime que contempla tu regazo,
en aquel silencio de tus besos,
pidiendo una tregua en tu piel...
calma en el alma,
entre aquella melodía
entre el espejo... ¡Tu rostro!
Dime qué hacer con nuestras
almas desnudas que se esconden
entre la silueta de la fantasía
de nuestros labios fundiéndose
en un solo cuerpo frente al altar...
Desnuda,
entre la alborada y la pared,
huyendo tras los pasos del placer
diciendo... ¡Vuelve otro día!...
Ya tu frenesí se pierde,
en el ocaso de un nuevo día,
son tus manos soltándose
entre la oscuridad de tu cuerpo...
Es aquella canción,
que se recrea en las silueta de tu piel
dibujándose entre la timidez
de un abrazo en la alcoba blanca...
Es tu piel navegando,
en cada melodía de tus manos
acariciando cada sueño
entre cada piel...
Desnuda tú alma... ¡Silencio!
tus brazos... ¡Dónde está tu calor!
tus palabras... ¡Se llevan mi alma!
y tus siluetas... ¡Dibujan el horizonte del amor!
Desnuda,
dime que contempla tu regazo,
en aquel silencio de tus besos,
pidiendo una tregua en tu piel...