Luzibell Ferreyra
Poeta recién llegado
Geografía femenina mal explorada.
Nadie va más allá del monte,
de las montañas.
No saben de los jardines que piso
al pie de las dos sabanas,
ignoran que detrás de las colinas
existe un ancho desierto
en el que habría que dejar tantas huellas
como granos de arena tiene el Sahara.
Pocos saben del rito que es llegar
al centro de la tierra
al valle donde se encuentra el pozo de los deseos
y tirarse en picada,
remontar el espíritu en vuelo,
atravesar las montañas,
besar cada cumbre,
contemplar desde el cielo el rostro de la tierra
llegar a la selva que lo envuelve
esa que exhala en el viento sus perfumes
que se mueven las ramas de sus árboles
al compás de un tacto invisible.
Si alguien supiera que el desierto es fértil
que florece y da fruto que alimenta el hambre.
Si alguno supiera que el monte ni es monte
sino volcán ardiente y activo
que se puede morir si se deja dormido
¡Hay que trazar un mapa del tesoro
para explorar esta geografía!
Hay que develar los misterios del terreno sagrado
que no es fruto prohibido
sino edén encarnado.