Leonardo Lark
Poeta recién llegado
Hay desnudeces de toda especie,
las hay voluptuosas, arrogantes;
de esas que motivan,
a cualquier amante.
Hay desnudeces delirantes,
de esas que embriagan las manos,
confunden los sentidos,
la vista con el tacto,
el olfato con el oído.
Las hay tranquilas, placenteras,
de esas que como un lago,
descansa el recorrerlas.
Hay desnudeces prohibidas,
esas que nos asaltan,
cuando las novias,
nos presentan sus amigas.
Las hay también violentas,
esas que es mejor lograrlas,
a jalones y con los dientes,
pero también está la tuya,
la que no cambio por ninguna,
porque es voluptuosa, sin ser grosera;
porque es delirante, sin desorientarme;
porque es tranquila, sin ser aburrida;
porque es prohibida, sin ser ajena;
porque es violenta, sin ser forzada;
y por sobre todo...
porque no sólo es tuya, sino mía.
las hay voluptuosas, arrogantes;
de esas que motivan,
a cualquier amante.
Hay desnudeces delirantes,
de esas que embriagan las manos,
confunden los sentidos,
la vista con el tacto,
el olfato con el oído.
Las hay tranquilas, placenteras,
de esas que como un lago,
descansa el recorrerlas.
Hay desnudeces prohibidas,
esas que nos asaltan,
cuando las novias,
nos presentan sus amigas.
Las hay también violentas,
esas que es mejor lograrlas,
a jalones y con los dientes,
pero también está la tuya,
la que no cambio por ninguna,
porque es voluptuosa, sin ser grosera;
porque es delirante, sin desorientarme;
porque es tranquila, sin ser aburrida;
porque es prohibida, sin ser ajena;
porque es violenta, sin ser forzada;
y por sobre todo...
porque no sólo es tuya, sino mía.
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