Waldo Anacruza
Poeta recién llegado
Cuando dos almas entienden su desnudez,
los ojos se tornan como de un color a niño,
la inocencia es un plato más al fuego,
al calor de éste saben mejor.
Y así los cuerpos pierden su importancia,
la individualidad de las masas, no existe.
El ojo del corazón se jacta de belleza,
en cada uno de los átomos cargados de energía,
se mezclan los niveles y los sueños,
las esperanzas y los miedos,
el cuerpo y el fantasma.
Se fusionan en un abrazo ancestral.
Mueren y resucitan en un beso.
los ojos se tornan como de un color a niño,
la inocencia es un plato más al fuego,
al calor de éste saben mejor.
Y así los cuerpos pierden su importancia,
la individualidad de las masas, no existe.
El ojo del corazón se jacta de belleza,
en cada uno de los átomos cargados de energía,
se mezclan los niveles y los sueños,
las esperanzas y los miedos,
el cuerpo y el fantasma.
Se fusionan en un abrazo ancestral.
Mueren y resucitan en un beso.