Con tus dos uvas negras,
me miras asombrada, y el hueco
de tu boca tiene aroma sagrada.
Yo recuerdo los mares flotando
en tu cabello, y veo los caracoles
rodando por tu cara.
Te amo y amanezco dormido en
tus pestanas, mientras pajaros
ciegos me picotean el alma.
Quise buscarte lejos, y te
encontre cercana, nadando
entre los brazos de un arbol
de manzanas, y bebimos la noche
sin luna y sin estrellas,
sin cantos y sin vientos,
y desnudos nos fuimos
hundiendo en el vacio.
german g