El Caballero Nival
Poeta recién llegado
El silencio se ha cernido
sobre esta gloriosa ciudad,
víctima del destino,
víctima del tiempo,
víctima de la humanidad.
Se entona hoy con fuerza
la muda canción de la soledad.
...
Recorro las vacías calles,
donde ya no se escuchan los ecos,
los ecos de los sueños,
los ecos de un mañana.
Sólo hay una densa nube,
la nube de la desolación.
...
Ya no hay aves que adornen el cielo,
ni niños que alegren las plazas.
La aurora parece que no resplandece,
y el ocaso se hizo uno con esta tierra.
Las flores de la felicidad se marchitaron,
y la gloria de un próspero pasado se mancilló.
Como una imponente sombra
se impuso la avaricia,
la conspiración y la corrupción,
la otra esencia de la humanidad,
la esencia de la que radica la desolación,
y que destruye algo más que los sueños...
nuestras almas.
...
sobre esta gloriosa ciudad,
víctima del destino,
víctima del tiempo,
víctima de la humanidad.
Se entona hoy con fuerza
la muda canción de la soledad.
...
Recorro las vacías calles,
donde ya no se escuchan los ecos,
los ecos de los sueños,
los ecos de un mañana.
Sólo hay una densa nube,
la nube de la desolación.
...
Ya no hay aves que adornen el cielo,
ni niños que alegren las plazas.
La aurora parece que no resplandece,
y el ocaso se hizo uno con esta tierra.
Las flores de la felicidad se marchitaron,
y la gloria de un próspero pasado se mancilló.
Como una imponente sombra
se impuso la avaricia,
la conspiración y la corrupción,
la otra esencia de la humanidad,
la esencia de la que radica la desolación,
y que destruye algo más que los sueños...
nuestras almas.
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