Versólogo
Poeta recién llegado
Bebí, sediento, en viejas vasijas
el vino corrosivo de la locura,
tropezando en el ballet violento
de la vida, luchando con bravura.
Malherido, entre andrajos, vi volar
palomas tétricas y agoreras
sobre un mundo agonizante y perdido
en una despechada paz guerrera.
Caballos soleados que relinchan
en praderas de nieve negra.
Arcoíris destartalados matan
la esperanza, e imponen la condena.
Lo reconozco: ¡sí, soy culpable!
Soy culpable de ser hombre
moldeado con barro imperfecto
en las candelas fugitivas del ocaso.
el vino corrosivo de la locura,
tropezando en el ballet violento
de la vida, luchando con bravura.
Malherido, entre andrajos, vi volar
palomas tétricas y agoreras
sobre un mundo agonizante y perdido
en una despechada paz guerrera.
Caballos soleados que relinchan
en praderas de nieve negra.
Arcoíris destartalados matan
la esperanza, e imponen la condena.
Lo reconozco: ¡sí, soy culpable!
Soy culpable de ser hombre
moldeado con barro imperfecto
en las candelas fugitivas del ocaso.