Zulma Martínez
Mar azul...
Voluntad aletargada,
soledad, aburrimiento,
rebelión y locura
capaz de deshacer el alineado
prolijo de los planetas:
verán la Tierra charlando con Mercurio,
mientras Venus y Plutón se van de fiesta.
Es que a menudo se confunden
desayunos y meriendas
con frugales almuerzos
y tardías cenas.
Si hasta el sol brilla en la noche...
¿Cómo no? ¿No es una estrella?
Y ese tren que ya pasó
y el porvenir que no llega;
una vida que no es vida
y esclava del desorden... ¡yo!
Caos infernal a contramano
de los mares y sus lógicas mareas,
sin pensar que cielo y tierra
no es lo mismo,
sin entender que día y noche
no se mezclan...
Creo ver cansancio en el gentío
ordenado, cumpliendo obligaciones.
"Fieles autómatas devotos del hastío".
Eso es lo que digo.
Mas, de pronto, a pesar del desvarío,
con el último esbozo de cordura,
remuevo la parálisis, desecho la anarquía,
recambio, arreglo el barullo,
abro ventanas, ventilo.
Y otra vez sueño, sueño y existo;
me abrazo a mi libertad recuperada...
¡De nuevo vivo!
soledad, aburrimiento,
rebelión y locura
capaz de deshacer el alineado
prolijo de los planetas:
verán la Tierra charlando con Mercurio,
mientras Venus y Plutón se van de fiesta.
Es que a menudo se confunden
desayunos y meriendas
con frugales almuerzos
y tardías cenas.
Si hasta el sol brilla en la noche...
¿Cómo no? ¿No es una estrella?
Y ese tren que ya pasó
y el porvenir que no llega;
una vida que no es vida
y esclava del desorden... ¡yo!
Caos infernal a contramano
de los mares y sus lógicas mareas,
sin pensar que cielo y tierra
no es lo mismo,
sin entender que día y noche
no se mezclan...
Creo ver cansancio en el gentío
ordenado, cumpliendo obligaciones.
"Fieles autómatas devotos del hastío".
Eso es lo que digo.
Mas, de pronto, a pesar del desvarío,
con el último esbozo de cordura,
remuevo la parálisis, desecho la anarquía,
recambio, arreglo el barullo,
abro ventanas, ventilo.
Y otra vez sueño, sueño y existo;
me abrazo a mi libertad recuperada...
¡De nuevo vivo!