Una copa de licor en la mesa
invita a naufragar,
a ahogar en sus aguas amargas
aquello que dícese por ahí
son las penas del alma
y que mortíferas matan a mansalva.
Una canción como condena
en insinuante cadencia
de armónica maliciosa
con la canción de la prisión
alegórica de mí se mofa
por tantas e insignificantes cosas.
Rarezas en la atmosfera;
humos de cigarros,
platos con trozos de pizza inacabadas,
servilletas marañadas
y vasos a medio llenar
marcados con labial barato.
Un cuchillo incitando con su filo
a cortar problemas,
a cercenar víscera tristeza,
una fotografía rota por mitad
en la mesa recordando
que esta salida genera vergüenza.
En el lava platos una fuga de agua,
gota a gota cada vez aloca
los escasos vestigios de cordura
que desaparecen con premura
al ver cuatro paredes
y una cama desnuda.
Una jungla de ropa sucia
impenetrable invade la sala,
hasta se extiende al baño,
también bordea la cama,
por eso nunca llega el descanso
y en la locura todo acaba
postrado en la mesa
con una copa de licor
qué beber en premonitoria
y no esperada mañana.
invita a naufragar,
a ahogar en sus aguas amargas
aquello que dícese por ahí
son las penas del alma
y que mortíferas matan a mansalva.
Una canción como condena
en insinuante cadencia
de armónica maliciosa
con la canción de la prisión
alegórica de mí se mofa
por tantas e insignificantes cosas.
Rarezas en la atmosfera;
humos de cigarros,
platos con trozos de pizza inacabadas,
servilletas marañadas
y vasos a medio llenar
marcados con labial barato.
Un cuchillo incitando con su filo
a cortar problemas,
a cercenar víscera tristeza,
una fotografía rota por mitad
en la mesa recordando
que esta salida genera vergüenza.
En el lava platos una fuga de agua,
gota a gota cada vez aloca
los escasos vestigios de cordura
que desaparecen con premura
al ver cuatro paredes
y una cama desnuda.
Una jungla de ropa sucia
impenetrable invade la sala,
hasta se extiende al baño,
también bordea la cama,
por eso nunca llega el descanso
y en la locura todo acaba
postrado en la mesa
con una copa de licor
qué beber en premonitoria
y no esperada mañana.
a un amigo que sufre solo su pena
Sibelius
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