Hortencia
Poeta que considera el portal su segunda casa
En ese preciso instante;
evocándote,
un ángel me arrebato,
una caricia.
El viento fue móvil del ángel;
arrojo la caricia al mar.
El gentil océano,
con su monótona estrofa
con alianza de colores;
me confirmaba: tu fin.
Tres veces seguida llore,
bese la arena y me fui.