Hortencia
Poeta que considera el portal su segunda casa
En ese preciso momento,
evocándote
un ángel me arrebato una caricia.
El viento traslado al ángel,
arrojo la caricia al mar.
El océano con su monótona
estrofa
en una gama de colores.
Su presagio me decía, que tu
no estabas ahí.
Llore, llore, llore;
de mis lágrimas se apiado el cielo,
recibí consuelo, bese la arena,
me despedí de ti.