juan jose monteverde
Poeta recién llegado
Hay palabras dulces que se dicen al oído,
como un canto de celestes esferas en vacío.
Hay dulces caricias que se atan a las manos
de aquellos que se aman todavía como hermanos,
cuando las manos van unidas como zarcillos silvestres
y la mirada se pierde en el horizonte incandescente,
mientras los pasos van despacio y la voz ya no hace falta.
¡La palabra más dulce es aquella que se dice
con los labios apretados en un beso!
Aquélla que deja de ser palabra y se vuelve
beso y caricia, aquélla única y eterna... amor...
de donde nací y naciste tú, de tu cadera
hasta las estrellas y naciste con ellas,
tu paso lento y tu dulce voz de son.
Las mejores noches las dormí soñando contigo,
las peores pesadillas fueron despertar sin ti
como laberintos sin salida me enamore así.
Ahora dices que yo sólo soy tu amigo
y dices que he mostrádote el confín de lo celeste,
por eso hoy, aunque muchísimo me cueste
mi corazón siempre será, de tu miedo, el abrigo.
como un canto de celestes esferas en vacío.
Hay dulces caricias que se atan a las manos
de aquellos que se aman todavía como hermanos,
cuando las manos van unidas como zarcillos silvestres
y la mirada se pierde en el horizonte incandescente,
mientras los pasos van despacio y la voz ya no hace falta.
¡La palabra más dulce es aquella que se dice
con los labios apretados en un beso!
Aquélla que deja de ser palabra y se vuelve
beso y caricia, aquélla única y eterna... amor...
de donde nací y naciste tú, de tu cadera
hasta las estrellas y naciste con ellas,
tu paso lento y tu dulce voz de son.
Las mejores noches las dormí soñando contigo,
las peores pesadillas fueron despertar sin ti
como laberintos sin salida me enamore así.
Ahora dices que yo sólo soy tu amigo
y dices que he mostrádote el confín de lo celeste,
por eso hoy, aunque muchísimo me cueste
mi corazón siempre será, de tu miedo, el abrigo.
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