iadra
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tengo que aprender a decirle adiós a tu cuerpo
maldito veneno dulce.
Decirle adiós al placer de amarte,
a la angustia de adorarte.
Adiós a los recuerdos buenos, tan escasos
decirle adiós al sabor amargo, tan basto.
Las líneas de tu cuerpo se van de mis manos,
me despido con cierto gozo en los labios,
grito mi adiós como algo doloroso
pero tan anhelado.
Me libero de ti, de tu maldito amor
de tus labios tóxicos,
de tus ojos hipnóticos,
de tus brazos letárgicos,
del sufrimiento que me hacia pasar
el amar a un enfermo como tú,
enredado con la vida falsa,
con los pies metidos en el fango.
Tengo que decirle adiós a mi adicción,
a mi necesidad de golpes y engaños.
Grito mi adiós como algo desgarrador
pero fresco, libre y soberano.
Adiós a lo nocivo de tus ojos
que tanto tiempo me hicieron daño.
Claro que a pesar de todo, te extraño
pero me daña más amarte, por tu esencia
que el lidiar ahora con la delicia de tu ausencia.