Anaa
Poeta asiduo al portal
Tuvo que ser entonces...
cuando callaron los ruiseñores,
las dulces mariposas,
perdierons sus colores...
el arco iris, se vistió de noche.
Caprichosa luna,
que no quiso alcanzarme,
con su escasa luz y tenue mirada,
amarga cortesía, tacto de nácar.
Me abandonó sin consuelo,
en lo más recóndito, del pensamiento,
viviendo en tinieblas.
Infame vida con sabor amargo
y clandestinas estrellas.
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