De repente, y casi
sin previo aviso
amaneciste llegada de Lesbos
Con esa sonrisa ingenua,
decidiste orientar tu vida
en otro norte
aquel donde la brújula
marca el deseo en femenino.
Extraño el poder
del cuerpo y la mente,
extraño el color
de los ojos vivos
de las manos nerviosas
entregadas ahora
a la geografía femenina.
Extraño el aliento
de esos besos
que antes se posaron
en ardores viriles,
los de mi piel
los de mis ganas
y que ahora
rosan el deseo erguido
de clítoris frenéticos.
Tú decidiste cambiar
cerrar una puerta
por la que, como ladrón
cada noche
saqueaba los tesoros
de tu alma, de tu cuerpo
y tu deseo.
Te voy a extrañar
pero me alegra
verte seguir tu camino.
Vuela, se feliz
el paraíso de Lesbos
te atrapo en su poesía.
Fantom
sin previo aviso
amaneciste llegada de Lesbos
Con esa sonrisa ingenua,
decidiste orientar tu vida
en otro norte
aquel donde la brújula
marca el deseo en femenino.
Extraño el poder
del cuerpo y la mente,
extraño el color
de los ojos vivos
de las manos nerviosas
entregadas ahora
a la geografía femenina.
Extraño el aliento
de esos besos
que antes se posaron
en ardores viriles,
los de mi piel
los de mis ganas
y que ahora
rosan el deseo erguido
de clítoris frenéticos.
Tú decidiste cambiar
cerrar una puerta
por la que, como ladrón
cada noche
saqueaba los tesoros
de tu alma, de tu cuerpo
y tu deseo.
Te voy a extrañar
pero me alegra
verte seguir tu camino.
Vuela, se feliz
el paraíso de Lesbos
te atrapo en su poesía.
Fantom
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