Despedida

dragon_ecu

Esporádico permanente
https://soundcloud.com/ryusuke-ishikawa/despedida


Pueda tal vez el viento
llevarse las penas como si fueran globos...

Mi hermosa castaña de pecas cafés,
tus manos sostienen un ligero hilo
que nos ataba entre giros rojos.

Alguna vez susurramos nuestros nombres
en un juramento de labios mordidos,
mientras nuestros cuerpos se chocaban,
con los calores de saciar
el hambre de cada apetito.

Las pieles se estiraban para albergar cada locura,
para tensar el momento
de una entrega etérea,
como si el tiempo flotara
entre cada embestida de tu plexo
sobre mi pecho...

Roces de ternuras,
entre pellizcos ligeros,
mordiscos de pezones
y respirar en el cuello ajeno...

Confusión de sentidos
que terminaron luego de la foto
de esa despedida, en el mirador de la colina.

El cielo amarillo
jugó el momento de nostalgia
sumando la intensidad
de un recuerdo que no se quiere olvidar.

No es posible dejar abandonado
aquello que por un corto tiempo
fuera tan intenso.

Cómo negar que la luna aún brilla,
si cada mes reaparece...
a veces blanca...
a veces roja...
pero mayormente amarilla,
como aquella tarde
que nuestras manos se resistieron
a agitarse en un adiós.

...

Quién sabe...
si tal vez...
nos saludemos de nuevo...
 
https://soundcloud.com/ryusuke-ishikawa/despedida


Pueda tal vez el viento
llevarse las penas como si fueran globos...

Mi hermosa castaña de pecas cafés,
tus manos sostienen un ligero hilo
que nos ataba entre giros rojos.

Alguna vez susurramos nuestros nombres
en un juramento de labios mordidos,
mientras nuestros cuerpos se chocaban,
con los calores de saciar
el hambre de cada apetito.

Las pieles se estiraban para albergar cada locura,
para tensar el momento
de una entrega etérea,
como si el tiempo flotara
entre cada embestida de tu plexo
sobre mi pecho...

Roces de ternuras,
entre pellizcos ligeros,
mordiscos de pezones
y respirar en el cuello ajeno...

Confusión de sentidos
que terminaron luego de la foto
de esa despedida, en el mirador de la colina.

El cielo amarillo
jugó el momento de nostalgia
sumando la intensidad
de un recuerdo que no se quiere olvidar.

No es posible dejar abandonado
aquello que por un corto tiempo
fuera tan intenso.

Cómo negar que la luna aún brilla,
si cada mes reaparece...
a veces blanca...
a veces roja...
pero mayormente amarilla,
como aquella tarde
que nuestras manos se resistieron
a agitarse en un adiós.

...

Quién sabe...
si tal vez...
nos saludemos de nuevo...
Hermoso recuerdo en poema. Un gusto leerte.
 
https://soundcloud.com/ryusuke-ishikawa/despedida


Pueda tal vez el viento
llevarse las penas como si fueran globos...

Mi hermosa castaña de pecas cafés,
tus manos sostienen un ligero hilo
que nos ataba entre giros rojos.

Alguna vez susurramos nuestros nombres
en un juramento de labios mordidos,
mientras nuestros cuerpos se chocaban,
con los calores de saciar
el hambre de cada apetito.

Las pieles se estiraban para albergar cada locura,
para tensar el momento
de una entrega etérea,
como si el tiempo flotara
entre cada embestida de tu plexo
sobre mi pecho...

Roces de ternuras,
entre pellizcos ligeros,
mordiscos de pezones
y respirar en el cuello ajeno...

Confusión de sentidos
que terminaron luego de la foto
de esa despedida, en el mirador de la colina.

El cielo amarillo
jugó el momento de nostalgia
sumando la intensidad
de un recuerdo que no se quiere olvidar.

No es posible dejar abandonado
aquello que por un corto tiempo
fuera tan intenso.

Cómo negar que la luna aún brilla,
si cada mes reaparece...
a veces blanca...
a veces roja...
pero mayormente amarilla,
como aquella tarde
que nuestras manos se resistieron
a agitarse en un adiós.

...

Quién sabe...
si tal vez...
nos saludemos de nuevo...
Tal vez.
El amor es jóven en nuestros corazones.

Saludos
 
https://soundcloud.com/ryusuke-ishikawa/despedida


Pueda tal vez el viento
llevarse las penas como si fueran globos...

Mi hermosa castaña de pecas cafés,
tus manos sostienen un ligero hilo
que nos ataba entre giros rojos.

Alguna vez susurramos nuestros nombres
en un juramento de labios mordidos,
mientras nuestros cuerpos se chocaban,
con los calores de saciar
el hambre de cada apetito.

Las pieles se estiraban para albergar cada locura,
para tensar el momento
de una entrega etérea,
como si el tiempo flotara
entre cada embestida de tu plexo
sobre mi pecho...

Roces de ternuras,
entre pellizcos ligeros,
mordiscos de pezones
y respirar en el cuello ajeno...

Confusión de sentidos
que terminaron luego de la foto
de esa despedida, en el mirador de la colina.

El cielo amarillo
jugó el momento de nostalgia
sumando la intensidad
de un recuerdo que no se quiere olvidar.

No es posible dejar abandonado
aquello que por un corto tiempo
fuera tan intenso.

Cómo negar que la luna aún brilla,
si cada mes reaparece...
a veces blanca...
a veces roja...
pero mayormente amarilla,
como aquella tarde
que nuestras manos se resistieron
a agitarse en un adiós.

...

Quién sabe...
si tal vez...
nos saludemos de nuevo...
Hermoso RI. Y perfecto. Feliz finde.
 

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