Vengo de hablarle al mar
desde la tierra que me habita el cuerpo
del beso deseado
no concluido
del abrazo a media luz.
Vengo a despedirme
con la simpleza de una margarita
despeinada por la lluviahuyo
porque no existen motivos
para quedarse en un corazón
que limita con otra patria.
Porque la agonía de esperar
es como un desierto que alguna vez
también conocí y amé.Más es momento de anclar cimientos...
un puerto de libertad
en donde florezcan todas esas silvestres flores sin nombre.
Alguna vez se
robaron mi corazón
los pájaros sin voz
alguna vez se quemaron las cartasy poemas que nunca leíste
de ellas el polvo de mis huesos.
No gritaré más tu nombre al sol Porque hoy será un verbo
en mi propia boca
que se hace silencio
oportuno.
Más vuelvo a despedirme
como mi única bandera
como un bote sin remo
como una mujer descalza en un cuadro de Botero hermosamente triste y con lágrimas que se convierten en alcatraces.
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